31 de marzo de 2026

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Revivir el dolor: la reacción de la madre de Joaquín Sperani, el chico de 14 años asesinado por un amigo en Córdoba

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Mariela Flores se despertó este lunes con el mismo impulso de todos los días. Alistó a sus hijos para ir al colegio y cuando encendió el televisor el mundo se le vino abajo. Al ver la noticia del horror provocado por un chico de 15 años en un colegio de San Cristóbal, en Santa Fe, en lo primero que pensó fue en el sufrimiento que vivió en carne propia junto a su familia tras el asesinato de su hijo de 14 años a manos de otro menor de la misma edad.

Mariela es la madre de Joaquín Sperani, el chico asesinado a golpes por uno de sus mejores amigos en la tarde del 29 de junio de 2023 en Laboulaye, en el sur de Córdoba.

Aquel día, el agresor le flanqueó el paso en la puerta del Ipem 278 y en un video de una cámara de seguridad se los vio a ambos caminando por la calle lateral a la escuela con rumbo a una casa abandonada ubicada en la misma manzana. Joaquín sonreía en la captura de pantalla que circuló en los medios luego del hecho. Por su parte, el autor del crimen fue declarado no punible.

«Hoy a la mañana encendí el tele y fue llevarme de nuevo a ese día y me puse a llorar”, confesó Mariela en diálogo con Clarín. “Lloré porque sentí ese dolor de los papás que van a sentir lo mismo que yo. Mandaron a su hijo a la escuela y hoy lo tienen dentro de un cajón«, dijo la mujer.

En cuanto a las coincidencias que observa con el caso de Joaquín, Mariela asegura que en los dos se observa una premeditación de los agresores: «Se nota que el pibe llevó el arma para hacer algo. Se muestra la premeditación porque la esconde; no es un hecho al azar. Esas mentes ya vienen calculando y planeando esto en su fantasía. No es de un día o dos; lo vienen elaborando semanas antes de concretarlo».

Por otro lado, habló de que en este tipo de casos queda al descubierto la falta de prevención por parte de los adultos y el sistema educativo. «Sucedió el hecho y antes no se pudo prevenir porque, como adultos, no vimos un montón de situaciones. En el caso de San Cristóbal pasa lo mismo: no se han visto. Y luego te quedás con el hecho consumado», afirmó la mujer.

Mariela afrontó con mucha entereza y determinación el duelo de su hijo. Entendió que su misión en el mundo es que esa muerte trágica e inexplicable, tenga un sentido para los que siguen. Hoy tiene dos hijos de 13 y 16 años que van al mismo colegio al que iba Joaquín y hubo que hacer un trabajo importante dentro de la familia y en la escuela para que esto suceda.

«Las instituciones educativas no están preparadas para contener duelos. Hay que hacer un trabajo muy grande con nuestros jóvenes; hacer una pausa y replantearnos un montón de cosas como adultos. Estas cosas suceden porque, a veces, no estamos mirando lo que realmente tenemos que ver», remarcó la mujer.

Y agregó: “A las escuelas hay que cuidarlas no solamente físicamente, sino también emocionalmente. Los chicos están con una violencia que la están llevando adentro de la institución y no se está trabajando en eso».

En Córdoba, el Gobierno provincial impulsó un proyecto de ley para trabajar el tema de la edad de la imputabilidad de los menores que llevará el nombre de Joaquín.

Mariela sostuvo que en el país se bajó la edad de imputabilidad, pero al adolescente que causó la tragedia de San Cristóbal no lo alcanzará porque no está vigente: «Va a quedar en la impunidad, igual que el caso de Joaquín. Es la lentitud en accionar lo que va generando todo esto».

«Yo siempre me pregunto: ¿Qué lo llevó a hacer eso? Si uno entiende, se puede trabajar en lo preventivo. Pero siempre digo que mis hijos deben hacerse responsables de sus actos. Hablamos constantemente de que sus actos tienen consecuencias y que uno como papá va a hacer cumplir lo que les corresponda», remarcó.

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