Con la música de Lali, decenas de libretas matrimoniales y paraguas con los colores de la bandera LGBT, referentes de distintas organizaciones de la diversidad sexual celebraron los 15 años de la ley del Matrimonio Igualitario y dijeron «sí, quiero», a seguir luchando y defendiendo sus derechos en esta era de retrocesos.
Este martes 15 de julio se recuerda un nuevo aniversario de una de las primeras leyes de apertura y de reconocimiento para el colectivo LGBT, que permitió que las parejas del mismo género (muchas ya convivientes) obtuvieran los mismos derechos que tenían las parejas heterosexuales para formalizar su unión y celebrar su amor.
La Ley 26.618 de Matrimonio Igualitario abrió el camino para otros derechos y reconocimientos para el colectivo LGBTIQ+ y las mujeres, como el de la Ley de Identidad de Género, el Cupo Laboral Trans, el Aborto Legal Seguro y Gratuito y el DNI no binario.
La convocatoria se realizó en el Registro Civil ubicado en la calle Uruguay al 753, a las 12.30 de este lunes y convocó a fuerzas políticas, gremiales, académicas y culturales a ratificar su apoyo al reconocimento de la igualdad y al respeto por la diversidad.
Además de las decoraciones y la música, la actividad contó con un micrófono abierto donde lxs participantes reflexionaron sobre la ley, cómo modificó sus vidas y la importancia de defender los derechos obtenidos luego de la asunción de Javier Milei como presidente de la Nación en 2023.
Las palabras del Libretazo
Uno de los oradores fue Martín Canevaro, referente de la organización 100% Diversidad y Derechos y casado con Carlos Álvarez Nazareno en uno de los pocos casos precedentes a la ley. «Estamos celebrando porque los logros merecen ser celebrados, pero también en este contexto los logros merecen ser defendidos frente el ataque del gobierno de ultraderecha contra la diversidad sexual», señaló.
Además, Canevaro manifestó que «no estamos dispuestos a retroceder ni un paso atrás porque la igualdad, la diversidad y el respeto son los valores que identifican a la mayoría del pueblo argentino».
Luego, consideró ante este diario que el debate por el Matrimonio Igualitario se ganó porque «hubo una sociedad que comprendió que no se trataba de algo ajeno, que gays y lesbianas formamos parte de cada familia, cada lugar de trabajo, cada equipo de fútbol». «No había fundamento razonable para que algunos tuviéramos un impedimento a acceder a determinados derechos», sintetizó Canevaro, para quien «el mejor legado de esta ley» es ver a «dos pibes jóvenes o dos chicas jóvenes de la mano expresando de manera libre su orientación sexual o su identidad de género».
Greta Pena, otra activista de la diversidad sexual que se casó «hace 15 años en este mismo registro civil», tomó la palabra para homenajear «a los cientos de miles de militantes, activistas y personas que pusieron el cuerpo para lograr que esto sea posible». Además, recuperó otros derechos logrados y sentenció que aquella «transformación de los cuerpos fortaleció la democracia».
«Fueron derechos concretos que favorecieron a las personas más pobres LGBT, porque los gays y las lesbianas que tenían mayor poder adquisitivo podían arreglar sus uniones», dijo Pena, quien recordó que «esto significó tener una obra social, poder cobrar una pensión si tu compañera o tu compañera fallecía, poder atender a tu hijo o a tu hija en el hospital, poder ir a buscarlo al colegio».
Darío Arias, de la organización Conurbanxs, en el Frente de Orgullo y Lucha, destacó que aquel triunfo del Matrimonio Igualitario no solo correspondió a la Ciudad de Buenos Aires, y pidió un aplauso para «las cientos de organizaciones y activistas a lo largo y ancho de toda la Argentina, de la provincia de Buenos Aires y de todas las provincias del país» junto a otros actores y movimientos que aportaron visibilidad.
Más testimonios de lucha y amor
En diálogo con Página/12, Mauro Magneschi, de la Sociedad de Integración Gay Lésbica Argentina (SIGLA), recordó que en la madrugada del 15 de julio de 2010 sus compañerxs estuvieron en la Plaza Congreso esperando y festejando la conversión del proyecto en ley. Magneschi contó que había un «ambiente vibrante» y que estaba llena tanto la plaza como los bares cercanos al corazón del Poder Legislativo. Al otro día por la mañana, cuando supo que el Matrimonio Igualitario era ley, el joven tuvo «una sensación de reconocimiento y de tranquilidad», debido al nerviosismo de lo pareja que fue la votación del Senado pero a que también ya podía sentirse un «ciudadano de primera».
El integrante de SIGLA reconoce que hay cosas por transformar aún: «Seguimos teniendo una ley antidiscriminatoria que no contempla la orientación sexual, y si bien tenemos una legislación acá en Argentina de avanzada, hoy las políticas públicas no están en ese sentido«.
María Paula García, coordinadora del área de Igualdad y Diversidad de Amnistía Internacional, calificó a la ley de Matrimonio Igualitario como una «ley pionera en la región» que además de habilitar la formalización de la unión de parejas del mismo sexo posibilitó «una serie de derechos humanos fundamentales para todas las personas», específicamente los adquiridos al casarse.
Sin embargo, la activista, que en aquel entonces vivía en Río Negro, lamentó que en los últimos años hubo retrocesos en materia de orientación sexual y género. «Nos enfrentamos a la incidencia de narrativas antiderechos que permearon incluso en las políticas públicas», advirtió García, y afirmó que esto «se da no solo en Argentina, sino también en otros países de la región como Perú, Estados Unidos, Hungría, Turquía».
Marcela Tobaldi es la fundadora de La Rosa Naranja, una asociación civil que acompaña las luchas del colectivo trans y travesti, y que forma parte del Frente de Orgullo y Lucha. Tobaldi aseguró que el Matrimonio Igualitario fue y es «una conquista política histórica» y «una ley indispensable para una sociedad democrática que evoluciona, que evolucionó en aquel momento y que rompió muchos estereotipos en materia de derechos civiles«.
Además, la fundadora de la asociación civil reconoció que «es una ley que no le quitaba derechos a nadie, y que sí le estaba dando derecho a muchas personas LGBT». Al respecto, Tobaldi recordó que en muchas parejas del mismo sexo ocurría que al internarse o fallecer una de las dos personas, la otra no podía ir al hospital ni heredar nada incluso habiendo convivido durante décadas.
Sobre la votación en el Congreso, Tobaldi reconoció la importancia del expresidente y entonces diputado Néstor Kirchner, quien «hizo posible esa relación de fuerzas que terminaron en la ley» junto a la presidenta Cristina Fernández de Kirchner.
Además, Tobaldi avisó que no es el fin de las políticas con perspectiva de género ya que vienen construyendo «una ley de reparación histórica en la provincia de Buenos Aires para personas travestis y trans adultas mayores».
La responsable de La Rosa Naranja también fue crítica del presidente Javier Milei, sobre quien dijo que «no me identifico con nada de lo que propone» y aseguró que «la comunidad LGBT no soporta a Milei». También lo responsabilizó por destruir «todas las políticas públicas que existen para mujeres víctimas de violencia y para la diversidad sexual». Por último, Marcela Tobaldi dijo que no hay leyes en peligro «porque las vamos a defender como estamos haciendo hoy. Esto es en defensa de nuestros propios derechos, lo vamos a seguir haciendo y no se lo vamos a permitir».
Informe: Juan Martín Bravo.
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