Una investigación de la Policía Federal terminó con el secuestro de más de 500 cajas de leche para bebés trucha. La fórmula, en polvo, se vendía en supermercados chinos y por internet, principalmente en la zona sur del conurbano bonaerense. Parecía la real, de la marca SanCor, pero era falsificada, y presentaba un riesgo para la salud.
La provincia de Buenos Aires emitió una alerta alimentaria por la circulación de esta fórmula apócrifa, que se comercializaba como “Bebé 1 Advanced”. Según un informe del Servicio Nacional de Sanidad y Calidad Agroalimentaria (Senasa), el producto contiene una toxina seis veces superior al límite permitido por el Código Alimentario Argentino.
El alerta sobre esta leche, que fue difundido a través del Ministerio de Desarrollo Agrario, recomienda a quienes tengan en su poder alguna caja del lote falsificado que se abstengan de utilizarlas, y pide a los comercios que las retiren de las góndolas.
La denuncia la realizó la empresa elaboradora legítima, que recibió quejas de varios padres que alertaron sobre efectos adversos en sus hijos luego de consumirla. Cuando vieron las cajas, notaron la diferencia respecto de las originales. Senasa informó además los registros que figuran en el envase apócrifo, RNE 08-000019 y RNPA 08-002519, y precisó que las unidades sospechosas llevan impresa la identificación “L:Y010 F-011207563 ELAB 10/01/26 VTO: 10/01/27”.
SanCor quebró y sus unidades de negocios fueron absorbidas por otras empresas. Las leches de fórmula e infantiles las adquirió Roemmers a través de su división nutricional, Ethical Nutrition. Clarín intentó comunicarse con el laboratorio, pero no obtuvo respuesta. Tampoco había, al cierre de esta nota, ningún comunicado en las redes sociales de SanCor Bebé.
Según pudo saber este diario de fuentes de la investigación, las primeras denuncias fueron en Lomas de Zamora, Roque Pérez y Quilmes. Al ser un episodio focalizado en zona sur, los investigadores reconstruyeron el circuito de comercialización, y fiscalizaron en un abanico de 70 supermercados chinos. En las góndolas de varios de estos comercios encontraron pocas cajas del producto.
La División de Investigaciones de la Policía Federal detalló una serie de señales que permiten distinguir la mercadería falsa de la auténtica. Además de las huellas de un proceso de industrialización diferente -con modificaciones en el color y en el troquelado de los envases, diferencias en el sellado y en la marcación de seguridad, y cucharas dosificadoras más chicas que las reales, «que aparentemente serían fabricadas con una impresora 3D»-, los rótulos contienen errores de tipeo: donde debería decir “Advertencia” figura “Adventencia”, y la palabra “oleico” aparece escrita como “oelico”.
En paralelo a la alerta sanitaria, avanzó una investigación judicial de alcance federal. Los análisis de Senasa detectaron en las muestras niveles de aflatoxina M1 (una toxina derivada de hongos). Según el informe pericial, solicitado por la Fiscalía Federal N° 2 de Lomas de Zamora, el producto no era apto para el consumo humano y representaba un riesgo toxicológico grave para los lactantes, en particular para los menores de seis meses, para quienes la leche suele ser la principal fuente de alimento.
La pesquisa quedó a cargo de la fiscal Cecilia Incardona, con intervención de la secretaría de Florencia Soglio, y tramita ante el Juzgado Federal N° 2 de Lomas de Zamora, a cargo del juez Juan Tomás Ponte Rodríguez.
Por orden de ese juzgado, el Departamento Federal de Investigaciones (DFI) de la Policía Federal Argentina, dependiente del Ministerio de Seguridad Nacional, realizó 14 allanamientos en la Ciudad de Buenos Aires y en los partidos bonaerenses de Ezeiza, Quilmes, San Vicente, Lanús, Cañuelas y Roque Pérez. Por la cantidad de domicilios y su dispersión geográfica, también intervinieron las divisiones de Unidades Operativas Federales de Ezeiza y 25 de Mayo. En ese operativo secuestraron más de 500 unidades de esta leche de fabricación no controlada, una Kangoo, celulares, notebooks, dinero en efectivo y documentación de interés para la causa.
Los investigadores identificaron a cinco adultos señalados como presuntos participantes de las maniobras: dos argentinos, dos ciudadanos chinos y una persona de nacionalidad paraguaya. Los supuestos implicados y el material incautado quedaron a disposición de la Justicia por una presunta infracción a la Ley 22.362, que regula las marcas y designaciones.
Según se estableció, la mercadería se ofrecía tanto en comercios físicos como a través de Mercado Libre y Market Place. La investigación busca determinar ahora el circuito completo de falsificación, almacenamiento y distribución, y establecer si hay más productos en circulación.
Colaboró: Emmanuel Dalbe
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