Las piedras caían sobre el micro mientras una multitud de fanáticos de San Pablo, además, entonaban cánticos amenazantes, como “Van a morir”.
Por suerte, no se registraron heridos ni daños materiales como roturas de vidrios, ya que el vehículo que transportaba al plantel dirigido por Rodolfo «Vasco» Arruabarrena estaba blindado.
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