Como en la era menemista, la Argentina se alineó con los países más retrógrados en términos de derechos de las mujeres y las niñas en el principal organismo de la ONU dedicado a la igualdad de género. Este viernes, en la plenaria de cierre de la sesión 69° de la Comisión de la Condición Jurídica y Social de la Mujer (CSW, por su sigla en inglés), la abogada ultraconservadora Ursula Basset –quien encabezó la delegación oficial– rechazó una vez más el concepto de “género” y la perspectiva de género –incorporados a la declaración de consenso adoptada el primer día de este foro, tal como informó este diario– y objetó además, la Agenda 2030. Fue durante los dos minutos que tenía cada país para plantear su posición. Durante su intervención, se escucharon abucheos del público.
La Argentina se alineó con países como Estados Unidos, Rusia, algunos africanos y la Santa Sede, de espaldas al resto del mundo. Por otra parte, cuando se adoptó una resolución sobre la situación de las mujeres en conflicto armado, en claro respaldo a Palestina, Basset se volvió a diferenciar y expresó su apoyo a Israel.
Este año la sesión de la CSW –que se reúne cada mes de marzo– tenía la particularidad de conmemorar el 30º aniversarios de la histórica Cuarta Cumbre de la Mujer, en Beijing, que sentó las bases –con su Declaración y su Plan de Acción– para impulsar significativas transformaciones culturales y legales, empujadas por los movimientos feministas en cada país, para ampliar derechos para mujeres, niñas y colectivos LGBT+. Todo la agenda que detesta Basset y por la que viene militando en contra desde hace años. Basset llegó a Nueva York para participar de la 69° sesión de la CSW sin que aún se hubiese oficializado en el Boletín Oficial su designación como directora de Derechos Humanos de la Cancillería, algo que ocurrió el viernes de la semana pasada. Especializada en Derecho de Familia y cercana a Karina Milei, es conocida por sus posturas en contra del Matrimonio Igualitario y la Ley de IVE, entre otras leyes clave para la sociedad argentina.
“Las feministas argentinas presentes en la 69° sesión de la CSW rechazamos las palabras de la delegación oficial argentina que significan una vuelta atrás en el tiempo en el reconocimiento de los derechos humanos de las mujeres y diversidades. No puede ser que se objete por prejuicios, ignorancia, el lenguaje de género, la perspectiva de género”, dijo a Página 12, desde Nueva York, la abogada feminista y ecologista María José Lubertino, presidenta de la Asociación Ciudadana por los Derechos Humanos.
“Argentina otra vez tuvo un comportamiento muy disruptivo durante las negociaciones, obstaculizando permanentemente y funcionando bastante como un bloque con Estados Unidos y Rusia”, contó a Página 12 la activista lesbiana María Luisa Peralta, de «Akãhatã – Equipo de trabajo en sexualidades y géneros», donde se desempeña en la incidencia internacional en temas de derechos sexuales ante la ONU y la OEA. Peralta destacó que lejos de lo que afirmaba en un momento el Gobierno de Milei en el sentido de que Argentina estaba “aislada del mundo” en política internacional “tenía una lugar muy importante, sobre todo en ámbitos de derechos humanos”. Al respecto recordó que el país lideraba el llamado Grupo de Buenos Aires, “desde donde se promovía y sostenía una agenda de los cuidados muy importante y abarcativa, que incluía el cuidado del ambiente”. El Grupo Buenos Aires se conformó como resultado de la Conferencia Regional de las Mujeres de la CEPAL, que se hizo en CABA en noviembre de 2022.
Con el Gobierno de Milei, Argentina se retiró de ese Grupo, que sigue bajo el liderazgo de países como México, Chile, Colombia y Brasil, que llevaron estas semana en Nueva York también las posturas más progresistas en relación a la agenda de derechos de mujeres y las niñas junto a otros países como Canadá e incluso Túnez, que en la plenaria de cierre mencionó el derecho al aborto.
“Argentina pasó a tener un lugar negacionista sobre cuestiones bastante básicas, como el cambio climático y a cuestionar conceptos como género, cuando desde el Grupo Buenos Aires se hablaba del derecho a dar cuidados, a recibir cuidado, el autocuidado y el cuidado del ambiente. Y ahora, en consonancia con los países más regresivos, en primer lugar Estados Unidos, se han corrido por completo de la defensa de los cuidados como derecho. Igual que los grupos ultrareligiosos antiderechos, que lamentaban mucho que se hablara del trabajo de cuidados no remunerado como algo que debía ser revisado”, apuntó Peralta.
–¿Cómo analiza este retroceso también en la agenda de los cuidados en un contexto de avance del neoliberalismo y los gobiernos de ultraderecha? –le preguntó este diario.
–Es un retroceso muy virulento, muy esencialista sobre el rol de las mujeres como madres y cargando con todo el trabajo de cuidados. Es como volver para atrás discusiones que se vienen teniendo en muchos ámbitos desde hace unos cuantos años. Lleva a un lugar de explotación de las mujeres. Y hay que leerlo en diálogo con que se trata de regímenes de extrema derecha con una propuesta de destrucción total del Estado y de los vínculos de solidaridad dentro de la sociedad. Entonces, volver a poner toda esa carga de este trabajo de cuidados no pago sobre las madres o las mujeres en general es correr la discusión de que los Estados tienen que proveer esto como un derecho. Y tiene que ver con que la política de cuidados que se venía discutiendo hasta ahora implicaba una redistribución de la riqueza porque significaba poner recursos para garantizar esos servicios de cuidados para una enorme cantidad de situaciones, no solo en relación a la maternidad, sino también a situaciones de enfermedad, de ancianidad, etc. Entonces, me parece importante vincularlo. Viene muy sobrecargado el lenguaje del conservadurismo, del rol de género, y está totalmente ligado a esa política económica neoliberal de destrucción del Estado y de quitar recursos porque las mujeres ricas lo van a seguir pagando: esa quita de recursos de los cuidados impacta sobre todo sobre las clases medias y las clases populares.
Como reveló este diario, el Gobierno libertarion paradójicamente había presentado como parte de las obligaciones del Estado argentino como miembro CSW, un informe donde destaca como grandes logros del país políticas y programas que durante la gestión de Javier Milei se desfinanciaron, vaciaron o lisa y llanamente fueron eliminados. Por ejemplo, habla maravillas del Programa Acompañar, de la Ley Micaela, el Plan ENIA contra los embarazos no intencionales en adolescentes, de la Educación Sexual Integral, y del cupo laboral trans, todas iniciativas que el Poder Ejecutivo Nacional tiene paralizadas o directamente desarticuladas.
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