Durante la preparación, el director argentino realizó más de 1.600 dibujos entre concept art y storyboard para imaginar visualmente la película. El número no sale de una gacetilla: fue el propio Bernard quien lo contó durante una entrevista que mantuvimos con él por el estreno.
Y cuando uno ve “Bajo tus pies”, ese trabajo previo se nota. El edificio no está ahí solamente porque la historia necesita un escenario donde encerrar a sus personajes. Pasillos, habitaciones, puertas y escaleras forman parte de la tensión, mientras la cámara encuentra diferentes maneras de recorrerlos sin abusar del sobresalto fácil.
Bernard llevó esta historia en la cabeza durante más de una década antes de poder concretarla. Hay algo para festejar también ahí: detrás de una producción realizada en España y encabezada por una actriz de la talla de Maribel Verdú aparece una idea que nació de un realizador argentino y que necesitó años para finalmente llegar a la pantalla.
Verdú está excelente como Isabel y la química con Sofía Otero e Ibai Atanes es fundamental para que la película funcione. Antes de llevarlos hacia el terror, “Bajo tus pies” necesita que creamos en ellos como familia y Bernard les da tiempo para conseguirlo. El agotamiento de Isabel, la relación con sus hijos y la sensación de que algo no termina de encajar aparecen antes de que la película empiece a mostrar sus cartas.
También hay confianza en los silencios. No hace falta colocar un susto cada pocos minutos ni recordarnos constantemente que estamos viendo una película de terror. A veces alcanza con dejar a los personajes dentro de ese edificio y esperar un poco más de lo que resulta cómodo.
Cuando llega el último tramo, el ritmo cambia y “Bajo tus pies” aprovecha todo lo que venía guardando. Es difícil hablar demasiado de ese tercer acto sin meterse en terreno de spoilers, pero también sería injusto no destacarlo: es el momento donde la película termina de explotar y donde varias decisiones que Bernard tomó mucho antes del rodaje cobran todavía más sentido.
“Bajo tus pies” fue una de las grandes sorpresas que me dejó el género este año. Me gustó su paciencia, el trabajo con Maribel Verdú y los chicos, y especialmente una dirección que demuestra que detrás de cada plano hubo una idea muy concreta sobre qué mostrar y cuándo hacerlo.
Los más de 1.600 dibujos dejaron de ser una anécdota de producción en cuanto empezó la película: buena parte de ellos terminaron convertidos en imágenes.
“Bajo tus pies” ya se encuentra disponible en los cines argentinos.

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