Casi el 40 por ciento de las personas en situación de calle de la Ciudad de Buenos Aires entró en esa situación por primera vez en el transcurso del último año. El dato se desprende del último censo popular realizado por organizaciones sociales y da cuenta de la crítica situación económica que se vive en las calles. El informe ejecutivo completo del censo fue presentado este lunes en la Legislatura porteña luego de que el GCBA no autorizara su presentación en el Obelisco la semana pasada. El documento muestra, además, un gran crecimiento de la población en calle desde el último censo popular realizado hace seis años.
El número concreto de gente sin techo recabado por el censo ya había sido presentada hace un mes, cuando las organizaciones hicieron pública la cifra de 11.892 personas, un número muy por encima del anunciado oficialmente por el Gobierno porteño, que actualmente se ubica en 4.522. Ahora las organizaciones publicaron el informe completo con los datos desagregados, que da cuenta entre otros puntos que la mayor parte de esa población, 7.898 personas, se encuentra en «calle directa«, y las restantes 3.994 en los Centros de Integración Social porteños. El número de casi 12 mil personas en situación de calle constituye un crecimiento del 64 por ciento en comparación con el último censo popular de 2019.
La presentación se realizó en el Salón Montevideo de la Legislatura, donde pasadas las 16.30 tomó la palabra Horacio Ávila, titular de la organización Proyecto 7, que indicó en primera instancia que el público del salón estaba conformado en su mayoría «por compañeros en situación de calle que también salieron a censar«. «Hay que pensar hoy en todos los que pasaron el fin de semana abajo de la lluvia. Más allá de los números, el censo tiene que ver con ver eso, con personas con las que pudimos establecer un vínculo y que el GCBA menosprecia«, sostuvo y subrayó el número más resonante en relación a la cantidad de gente que vive por primera vez la experiencia de estar en la calle: «Casi el 40 por ciento respondió en la encuesta que está hace menos de un año, lo que muestra las consecuencias de la total destrucción del país«.
El informe muestra que el 50 por ciento de los encuestados respondió que es la primera vez que está en la calle, con un 37,9 del total que cayó en esa situación en el transcurso del último año. De esa población, el documento indica que el 71,6 por ciento respondió que antes de llegar a la calle vivía en una vivienda particular, con un 35,8 de inquilinos y un 35,9 por ciento de personas que incluso era propietaria. Otro dato concreto que da cuenta de la cruda realidad económica de las calles es que la gran mayoría de las personas que duerme allí realiza al día de hoy algún tipo de actividad laboral que no les alcanza para acceder a una vivienda: sólo el 33 por ciento se nombró a sí mismo como desempleado, mientras que el 29,6 hace changas, el 23,6 cartonea, el 10,7 realiza ventas ambulantes y el 2,8 tiene un trabajo formal.
Al tomar la palabra, la legisladora de Unión por la Patria Berenice Yañez, que encabezó la convocatoria a la reunión, sostuvo que, además de la situación económica crítica a nivel nacional para la supervivencia cotidiana, los números dan cuenta de las falencias del GCBA para trabajar «más allá de la emergencia«: «Tiene que ser más que centros de inclusión, que un techo para la emergencia. ¿Cómo se sale de un centro de inclusión con un subsidio habitacional que está muy por debajo del precio de una habitación de hotel y ni siquiera es una solución a largo plazo?», se preguntó. La legisladora advirtió también que los resultados del censo dan cuenta de un «paradigma represivo en el que se ve a las personas en situación de calle desde una óptica de limpieza«.
El 80,7 por ciento de las personas consultadas en las encuestas respondieron que sufrieron alguna vez violencia institucional, principalmente por parte de la Policía porteña y del Ministerio de Espacio Público e Higiene Urbana. «El 52,4 por ciento de quienes la ejercen son fuerzas públicas: 31,2 por ciento policía, 12,4 trabajadores de Espacio Público, 5 Gendarmería y 3,7 Prefectura«, precisa el documento. El 64,4 por ciento, en tanto, consideró que su salud empeoró desde que está viviendo en la calle, mientras que el 18,9 dijo tener algún tipo de discapacidad. Además, el 60 por ciento dijo haber pasado toda su vida en la Ciudad, lo que «contradice el discurso del GCBA de que la mayoría viene de la provincia«, según advirtió Ávila.
La mayor parte de las personas es conciente de que su situación mejoraría considerablemente, o al menos podría salir de la calle, si pudiera conseguir un trabajo mejor. Esa respuesta alcanzó al 59,7 por ciento de los encuestados, mientras que un 12,1 por ciento sabe que para eso también necesita salir de situaciones de consumo problemático. Las redes de apoyo en ese contexto son principalmente las organizaciones sociales, con un 40 por ciento, mientras que sólo el 7 por ciento lo hace a través de programas oficiales del GCBA.
Además de Proyecto 7, de la presentación participaron representantes de otras organizaciones que realizaron el censo, como el CELS, Barrios de pie, Red puentes, Nuestramérica y La patria es el otro. En total fueron 30 las organizaciones que diagramaron y llevaron a cabo el censo con mas de 900 voluntarios que se repartieron los recorridos por la ciudad dividida en seis zonas.
Entre el 26 y el 29 de junio, los voluntarios salieron durante tres días y en tres turnos para recabar la situación, intentado evitar así el subregistro de casos por la dinámica «intermitente» de la vida en la calle con personas que se ven obligadas a ir cambiando de lugar o que acceden temporalmente a algún hotel y luego vuelven a la calle. Ese aspecto metodológico fue resaltado durante la presentación del informe como uno de los puntos sustanciales de diferencia con el censo oficial realizado por el GCBA, que según las organizaciones se realiza a través de un «conteo de una jornada y en un solo turno».
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