De acuerdo a datos del informe monetario mensual del Central, el financiamiento con tarjetas de crédito cayó 4,2% con relación a junio del año pasado, y los préstamos personales también bajaron el 1,1% de forma interanual.
Sigue en alza la morosidad
Lo que no baja es la morosidad en la regularización del pago de créditos bancarios: informes privados señalan que la alteración que se da en los préstamos para el consumo ascendió de 12,1% en el mes de abril a 12,7% en mayo; en el caso de las empresas, la variación saltó del 3,3% al 3,5%.
En este marco, hace meses que las entidades bancarias no incentivan la colocación de nuevos préstamos: por un lado, no hay demanda y, por el otro, necesitan acomodar y reducir sus riesgos ante la alta morosidad; es decir, ante todo quieren que sus clientes paguen las cuotas adeudadas.
Por eso, antes de financiar a las familias y a las empresas, los bancos dan prioridad a la colocación de sus fondos en la deuda pública, para esperar el momento propicio para colocar financiamiento de forma más agresiva.
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