2 de mayo de 2026

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Cambios en el sistema de donación de sangre: cómo es el nuevo modelo totalmente voluntario y más seguro

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El Ministerio de Salud de la Nación Argentina avanzó en una transformación profunda del sistema de donación de sangre en el país: después de más de una década sin cambios, actualizó la normativa y oficializó el paso hacia un modelo 100% voluntario y habitual. La decisión modifica cómo se consigue la sangre, quiénes pueden donar y bajo qué criterios, con un objetivo claro: mejorar la seguridad transfusional y modernizar todo el sistema.

Uno de los cambios más relevantes es la eliminación del modelo de reposición, en el que familiares o allegados debían conseguir donantes para un paciente específico. A partir de ahora, ya no se podrá exigir donación para acceder a una cirugía o tratamiento, salvo en casos con justificación terapéutica.

Desde el Ministerio explicaron a Clarín que el cambio responde a evidencia científica y estándares internacionales: el sistema evoluciona hacia un modelo más seguro.

En la misma línea, Miriam María Méndez, jefa del Banco de Sangre del Hospital Alemán, reforzó ese diagnóstico: “La donación por reposición suele darse en contextos de presión y urgencia, lo que puede afectar la calidad de la entrevista y la información brindada por el donante. En cambio, la donación voluntaria y habitual se asocia a donantes mejor informados, más comprometidos y evaluados periódicamente, lo que reduce riesgos y aumenta la seguridad”.

El objetivo de esta transformación es tener un modelo más seguro y 100% voluntario.

El nuevo esquema también busca evitar la presión sobre las familias en momentos críticos y ordenar el sistema para que no dependa de la urgencia individual.

Antes en la práctica si una persona necesitaba donaciones para un familiar debía salir a buscar y muchas veces esto limitaba la atención porque impedía avanzar con cirugías. El objetivo es dejar atrás la lógica condicionada (donar porque alguien lo necesita) y avanzar hacia un modelo altruista y sostenido en el tiempo.

Quién es apto para donar

Otro eje central es la actualización de los criterios de selección de donantes. Antes había exclusiones más generales a grupos completos considerados “de riesgo”, por ejemplo, hombres que tenían sexo con hombres, trabajadoras sexuales o oersonas que tenían múltiples parejas sexuales. Ahora se pregunta al donante por situaciones de riesgo. En el caso de haber estado expuesto, su donación se difiere por 3 meses cuando antes eran 6 o 12.

Con la nueva normativa, el enfoque cambia: la evaluación se centra en conductas de riesgo individuales y no en categorías generales.

“Las normativas anteriores incluían criterios amplios basados más en pertenencia a determinados grupos que en conductas individuales. Hoy la evidencia muestra que esto no necesariamente mejora la seguridad transfusional”, explicó Méndez. Y agregó que el nuevo sistema permite “mantener e incluso mejorar la seguridad evitando exclusiones innecesarias”.

En concreto, personas con prácticas seguras, independientemente de su identidad u orientación, pueden donar, mientras que quienes presenten situaciones de riesgo serán evaluados y, si corresponde, diferidos.

El rol de la tecnología

Los cambios se apoyan en avances científicos y tecnológicos. La incorporación de métodos más sensibles, como el test NAT, permite detectar infecciones en etapas más tempranas y reducir el llamado “período ventana”.

Esto habilita a ajustar con mayor precisión los tiempos de espera para donar y revisar criterios que antes eran más restrictivos, como en el caso de tatuajes o piercings. Antes esas personas debían esperar 12 meses y ahora solo seis.

También se modifican las indicaciones previas a la donación. Ya no se recomienda concurrir en ayunas, sino que recomiendan tomar al menos 500 ml de agua o bebidas con sales media hora antes de la extracción. La evidencia muestra que el donante tolera mejor la extracción si llega con una ingesta liviana y buena hidratación. Por eso, se aconseja beber al menos medio litro de agua antes de donar.

Además, los tiempos de espera fueron revisados en función de la evidencia científica y los avances en diagnóstico. “Se ajustaron a partir del mejor conocimiento de los períodos de ventana y de métodos más sensibles, sin comprometer la seguridad”, explicó Méndez.

Así se establecieron parámetros claros. Mujeres: hasta 3 donaciones al año (cada 4 meses). Varones: hasta 4 donaciones al año (cada 3 meses).

Previo a cada donación se realizan controles clínicos como hematocrito y hemoglobina, para garantizar la seguridad del donante. También se estandarizó la donación por aféresis, que permite recolectar componentes específicos como plaquetas o plasma.

Tanto el Ministerio como los especialistas coinciden en que la reforma responde a una adecuación a estándares internacionales y no a presiones externas.

Seguridad ahora, disponibilidad a mediano plazo

Resulta fundamental entender qué cambia en lo inmediato. Según los especialistas, el impacto principal será en la seguridad transfusional. “La disponibilidad sostenida no está garantizada en el corto plazo. Depende de un cambio cultural: información, educación y compromiso social con la donación habitual”, advirtió Méndez.

En ese sentido, aclaró que el sistema podría mejorar los tiempos de respuesta a mediano plazo, pero que el efecto inmediato es reducir riesgos.

Ya no se recomienda concurrir en ayunas a una donación.

Detrás de esta reforma hay un cambio de enfoque: pasar de un sistema reactivo a uno planificado.

“Uno de los problemas del sistema anterior era la desinformación y el rol del médico hemoterapeuta en la urgencia, que no es el mejor escenario para garantizar procesos seguros”, señaló la especialista.

Y concluyó: “La seguridad transfusional se construye con planificación, no con respuesta reactiva”.

El desafío ahora será sostener ese cambio en el tiempo. Porque, como coinciden autoridades y especialistas, la norma es solo el primer paso: para que el sistema funcione plenamente, hará falta un cambio cultural profundo basado en la donación voluntaria, informada y regular.

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