Hasta el momento hay más de 900 casos sospechosos de la cepa Bundibugyo del ébola en la República Democrática del Congo y 220 muertes sospechosas, informó este lunes el responsable de la OMS, Tedros Ghebreyesus.
El nuevo brote de la enfermedad mortal, que la OMS ha declarado una emergencia de salud pública de preocupación internacional, se está propagando más rápido de lo que los trabajadores de la salud pueden contenerlo, informó el organismo que depende de la ONU, que elevó su evaluación nacional de riesgo de alta a muy alta, con casos confirmados en países vecinos, como Uganda.
Además, los esfuerzos nacionales e internacionales están siendo obstaculizados por la desconfianza de la comunidad local hacia las autoridades externas, lo que está aumentando significativamente el riesgo de transmisión de la enfermedad.
En los últimos días, dos centros de tratamiento fueron incendiados en la región, que ha estado afectada por intensos combates; ataques que, según la OMS, están vinculados a campañas de desinformación que circulan en redes sociales.
El último de esos casos ocurrió la semana pasada cuando personas incendiaron un centro de tratamiento del ébola en Rwampara, localidad en el centro del brote en el Este congolés, porque no se les permitió recuperar el cuerpo de un lugareño, en el marco del miedo y de la ira que crecen ante una crisis sanitaria que los médicos y las organizaciones sanitarias no logran por contener.

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