16 de mayo de 2026

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Características y tratamientos para el cáncer de próstata

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A raíz de la difusión del diagnóstico del expresidente norteamericano Joe Biden, el cáncer de próstata volvió a ocupar el centro de la escena. Es entonces un buen momento para presentar/recordar algunas de sus características.

Este cáncer es uno de los más frecuentes del mundo y suele asociarse con la edad como factor determinante. Los Centros para el Control y la Prevención de Enfermedades de Estados Unidos señalan que 13 de cada 100 hombres lo desarrollan en algún momento de sus vidas. Efectivamente, la posibilidad de tenerlo es más alta de lo que se imagina.

En diálogo con Página 12, Daniel Alonso, investigador del Conicet y referente del Centro de Oncología Molecular y Traslacional (COMTra) de la Universidad Nacional de Quilmes, explica: “Es uno de los tipos más frecuentes sin dudas, pero además es el más importante en hombres mayores. Siempre es un desafío tratar a un cáncer avanzado, es decir, que ya se ha diseminado a otros órganos distintos al de origen. La respuesta al tratamiento suele ser muy buena, más aún si se trata de un cáncer de próstata aún sensible a las hormonas”, que es el caso del cuadro que presenta el exmandatario.

Que sea “sensible a las hormonas”  implica que el tejido canceroso aún está diferenciado, por lo tanto, mantiene un parecido con el tejido prostático normal. Como resultado, conserva la capacidad de responder a las hormonas (esencialmente a la testosterona) y regular el crecimiento del tumor.

La edad constituye uno de los factores determinantes para la emergencia de esta afección. Biden tiene 82 años y presentaba síntomas urinarios (uno de los llamados de atención de este mal, ya que señalan que es conveniente consultar con el médico) que estimularon la necesidad de que hiciera una consulta médica. 

Las opciones que se barajan

Más allá de los tratamientos a los que el expresidente acceda, comúnmente, los pacientes con esta afección reciben un esquema hormonal con una terapia de privación androgénica, cuyo objetivo es reducir los niveles de hormonas masculinas en el organismo. En especial, los médicos tratan de regular la testosterona, porque de esta manera se controlan las células tumorales del cáncer de próstata, y se evita su crecimiento y reproducción.

Al respecto, Alonso detalla: “Una opción lógica sería una terapia antihormonal, que busque bloquear o reducir a la testosterona, para que se apague el estímulo al crecimiento, y esto limite el avance de las células cancerosas”. Y agrega: “Otras opciones serían la quimioterapia, la radioterapia, la inmunoterapia y diferentes combinaciones, pero eso se evalúa específicamente para cada individuo. Si bien la cura es improbable, es posible contener a la enfermedad y habilitar a una sobrevida larga”.

La vía rápida para conseguir una disminución de esta hormona es la castración farmacológica (mediante fármacos, claro), o bien, la extirpación de los testículos mediante una cirugía denominada orquiectomía bilateral. También suele recurrirse a medicamentos que regulan la producción de andrógenos. En el presente, existen opciones de nueva generación que prometen funcionar como terapias más dirigidas y alcanzar una mayor eficacia, pero las promesas son precisamente eso: sueños latentes que aún falta concretar a escala.

Síntomas y factores de riesgo

Ubicada entre el pene y la vejiga, la próstata forma parte del sistema reproductivo y ayuda en la producción de semen. Si la enfermedad se halla en un estadio avanzado –como es el caso de Biden– puede causar dolores óseos, por el desarrollo de metástasis en los huesos, con posibilidad de fracturas, cansancio y pérdida de peso, hinchazón de piernas o complicaciones graves como pérdida de fuerza en estas extremidades –por compresión de la médula espinal en casos de afectación de la columna vertebral–

El cáncer de próstata se identifica como un tumor maligno que emerge en las células que conforman la glándula masculina. Al incrementar su tamaño, puede entorpecer la común excreción de la orina; esto es, la micción suele interrumpirse, ser más débil y provocar cierto escozor. Del mismo modo, aunque de manera menos frecuente, puede encontrarse sangre en la orina.

Este cáncer suele detectarse gracias a un PSA (antígeno prostático específico, por sus siglas en inglés) alto, es decir, la expresión de una sustancia que se genera en las células de la próstata. La edad suele ser determinante; por este motivo, los hombres son invitados a realizarse chequeos a partir de los 40 años. Para quienes tienen más de 65 años, de hecho, el cáncer de próstata es el más frecuente y desplaza al de pulmón al tope del podio.

Otro de los factores de riesgo aún a estudiar, señalado por sociedades médicas, está conectado con la genética. Según se estima, los genes explican hasta el 10 por ciento de los casos. Aquellos individuos que tienen un familiar cercano a quien previamente se le diagnosticó la enfermedad tienen más chances de desarrollarlo en el futuro. Asimismo, el ambiente desempeña su parte: quienes se alimentan con grasas animales en exceso y sostienen una dieta pobre en verduras tienen más posibilidades de desarrollarlo.

Luego del pulmonar, el de mama y el colorrectal, el de próstata es uno de los cánceres más comunes. En hombres, se halla en segundo lugar luego del de pulmón. En EEUU, de acuerdo a los datos provistos por la Sociedad Americana contra el Cáncer, se proyecta el diagnóstico de 300 mil nuevos casos en 2025. Biden es uno de ellos. 

Lejos de amilanarse por el difícil diagnóstico, el expresidente aceptó con tranquilidad la situación y difundió un mensaje esperanzador: “El cáncer nos afecta a todos. Como muchos de ustedes, Jill y yo hemos aprendido que somos más fuertes en los momentos difíciles. Gracias por animarnos con amor y apoyo”.

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