nahuel gallo gendarme
En declaraciones recientes a una radio local, Gómez afirmó que desde la detención no existió ningún tipo de contacto, ni físico ni telefónico, con el gendarme. “Nahuel está aislado e incomunicado; hasta la fecha de hoy nunca hemos tenido la oportunidad ni siquiera de tener una llamada”, sostuvo, y calificó la situación como una desaparición forzada.
También describió episodios de intimidación extrema. “El director de ese recinto les está diciendo que si los gringos llegan a hacer algo dentro de Venezuela, los primeros que se van a morir van a ser los extranjeros”, denunció.
En tanto, desde la Casa Rosada la ministra de Seguridad Alejandra Monteoliva calificó el caso como “inadmisible” luego de reunirse con la familia del gendarme.
De acuerdo con la denuncia de su pareja, Gallo no cuenta con una defensa legal efectiva ni fue llevado ante un tribunal, a pesar de que el Ministerio Público venezolano lo acusó en comunicados oficiales por presuntos delitos de terrorismo, espionaje e instigación al odio.
Sin embargo, Gómez negó de manera tajante la existencia de pruebas o causas judiciales reales.
“Todo fue una farsa, una mentira; nunca consiguieron nada, no tiene causas penales abiertas en Venezuela”, afirmó.
Mientras otros detenidos recuperaron la libertad, la permanencia de Nahuel Gallo en prisión sin contacto, sin juicio y bajo amenazas refuerza el reclamo de su familia y de las autoridades argentinas, en un caso que sigue sin respuestas y con un fuerte impacto humanitario y político.


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