El mandatario también evalúa viajar en las próximas horas a la zona del desastre, mientras los medios locales informan que permanecen activos al menos 14 focos de incendio. El avance del fuego provocó el colapso de rutas y obligó a evacuar centros asistenciales, entre ellos el hospital de Lirquén, mientras las autoridades intentan contener saqueos y brindar asistencia básica a miles de personas que lo perdieron todo.
Las condiciones climáticas continúan siendo adversas para controlar el incendio, según indicó Esteban Krause, director de la Corporación Nacional Forestal de Bio Bio: «El incendio está absolutamente descontrolado y las condiciones no ayudan», afirmó, al tiempo que se esperan temperaturas superiores a los 30 grados y fuertes ráfagas de viento.
Durante la jornada se emitieron 87 alertas del Sistema de Alerta de Emergencia, lo que derivó en la evacuación de más de 50.000 personas. En paralelo, permanecen habilitados seis albergues en Ñuble y ocho en Bio Bio, donde se refugian más de 160 y 700 personas, respectivamente.
El ministro Elizalde adelantó que el gobierno evalúa decretar un toque de queda, especialmente en horario nocturno, para limitar los desplazamientos y evitar nuevos focos ígneos: «Este estado de excepción permite restringir ciertos derechos y libertades, y se adoptarán todas las medidas necesarias para proteger la vida de las personas», sostuvo.
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