El pronunciamiento profundiza así la tensión diplomática que ya se había manifestado días atrás, cuando China acusó a Estados Unidos de intentar frenar la cooperación entre empresas argentinas y Huawei, calificando aquellas acciones como “arrogancia y prejuicios” y como una “grave falta de respeto” hacia la autonomía de otras naciones. En aquella oportunidad, también subrayaron la supuesta hipocresía de Washington, que pregona democracia y libertad mientras, según la visión china, obstaculiza la operatoria legal de firmas extranjeras en territorios soberanos.
El mensaje de este viernes no solo reafirma la postura defensiva de China ante lo que percibe como hostigamiento sistemático, sino que también busca posicionar a Argentina en el centro de un debate mayor sobre el orden internacional. Al enfatizar la libertad de elección y la competencia justa, Beijing intenta ganar adhesión en la región y presentarse como un socio que respeta las decisiones locales, en contraste con la presión explícita que atribuye a su contraparte norteamericana.
La pulseada por la influencia tecnológica y comercial en América Latina suma así un nuevo capítulo, con Argentina como escenario y las licitaciones como botín de una disputa que trasciende lo económico y se instala en el terreno de los principios geopolíticos. Mientras tanto, el gobierno local observa con atención el desarrollo de este enfrentamiento que, lejos de resolverse, parece intensificarse con cada declaración cruzada.
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