“La policía les obedece, el gobernador les pide permiso y pueden excluir a los vecinos del lugar”, graficó, y puso como ejemplo el emblemático caso de Lago Escondido, donde el magnate británico Joe Lewis adquirió más de 13.000 hectáreas que incluyen un espejo de agua de acceso restringido para la ciudadanía.
Inversión productiva versus recursos estratégicos:
Santoro diferenció la llegada de capitales orientados a la creación de empleo y valor agregado del mero acaparamiento de activos fijos. “No es lo mismo invertir trayendo capital privado para poner una fábrica que comprar tierra, que es un bien finito y no renovable”, enfatizó, alertando sobre la transferencia de control en recursos vitales como el agua.
El antecedente de Valle Hermoso y el mito del beneficio social:
Para refutar la idea de que toda inversión privada se traduce automáticamente en bienestar general, el diputado recordó el antecedente de la ley original sancionada en 2011, motivada por un caso resonante en La Rioja.
“En 2008 vino un inversor estadounidense a comprar 200.000 hectáreas en Valle Hermoso. La operación comprendía casas de habitantes, escuelas, capillas, puestos sanitarios y hasta fuentes de agua. Se compró un pueblo entero con la gente adentro”, denunció.
Convocatoria abierta
Con este fuerte diagnóstico sobre los peligros que —a su entender— acechan la soberanía nacional frente a la flexibilización normativa, Santoro cerró el mensaje con un llamado a la movilización ciudadana: “Así que muchachos, ya saben. Este martes a las 5 de la tarde nos vemos en la Plaza de Tribunales”.
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