A pesar del avance de la inflación, el bono a jubilados sigue congelado en 70 mil pesos desde hace 28 meses. De esta manera su «poder de fuego» se fue erosionando mes a mes a medida que su peso en las cuentas públicas también se fue licuando tal como esperaba el gobierno libertario.
En julio, y por cuarto mes consecutivo, la jubilación mínima más el bono no alcanzan a cubrir la Canasta Básica Total (CBT) que mide el umbral por debajo del cual se cae en la pobreza y que en mayo pasado fue de 485.030 pesos. En julio, lo jubilados de la mínima percibirán menos de 482 mil pesos.
Desde el momento en que el Gobierno resolvió congelar el bono la inflación acumulada llegó al 140,76% por lo que, de haber seguido el mismo ritmo de suba de los precios, el bono previsional debería ser hoy de casi 150 mil pesos. Ello les habría permitido no caer en la pobreza.
Sin embargo tampoco habría alcanzado para cubrir las necesidades básicas de la tercera edad que no son las mismas que las del resto de la sociedad. Es que este preocupante escenario es todavía más complejo si se compara los ingresos de los jubilados con la Canasta de la tercera Edad (más adecuada para calcular los costos de vida de un jubilado y en la que, por ejemplo, el peso de los medicamentos es mayor que la CBT general que calcula el Indec).
En ese sentido, según informó el Defensor de la Tercera Edad, Eugenio Semino, en marzo pasado la Canasta de la Tercera Edad llegó a los 1.824.682 pesos. Es decir que el haber mínimo más el bono, que en julio sumarán 481.989,33 pesos, y que perciben más de 4 millones de jubilados apenas alcanza para cubrir el 25% de la Canasta de la Tercera Edad.



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