De la noche a la mañana, «La Saladita de la Bristol», una precaria feria que funcionaba al pie de la playa más famosa de Mar del Plata, fue arrasada por orden de la Justicia Federal, que dispuso un allanamiento por violación a la Ley de Marcas y dio las herramientas necesarias a la Comuna para que, en plena madrugada y con un inusual despliegue de fuerzas, la demoliera.
Esta mañana, allí donde funcionaban desde hace más de dos décadas más de cien puestos que vendían todo tipo de mercadería, entre ropa y calzado imitación de marcas reconocidas, las escenas son de una demolición. La Municipalidad la barrió con topadoras.
El Municipio dio a conocer que en el operativo participaron más de 300 efectivos de Prefectura, Policía y de diversas áreas municipales, y que fueron desmanteladas «más de 170 estructuras ocupadas indebidamente».
«En octubre de 2024, Guillermo Montenegro -entonces intendente en funciones- llevó adelante una denuncia en función de la usurpación y la ocupación indebida de este lugar», recordó el intendente Agustín Neme, y explicó que el objetivo de las acciones es «saldar una deuda histórica como es devolver a los vecinos, a los turistas y al paisaje de nuestra ciudad, este lugar que es de todos y no de unos pocos».
La feria recorría desde el edificio del Casino Central a la altura de la peatonal San Martín, pero como serpenteaba sobre el paseo costero, tenía más de una cuadra. Se trataba de un solo pasillo entre dos largas hileras de stands techados con lonas y sombrillas desteñidas o hechas de media sombra y retazos de membrana asfáltica.
El nombre derivó de la feria «La Salada de Punta Mogote«, la de Ingeniero Budge, en Lomas de Zamora. Funcionaba todo el año y la recorrían miles de turistas de todo el país. No hay ni habrá números concretos: en realidad, nada fue certero en La Saladita desde el momento en que se creó, en noviembre de 1999.
Entonces, con un alto índice de desempleo en la ciudad, el Concejo Deliberante marplatense habilitó un espacio para los trabajadores enrolados en la Asociación de Vendedores Ambulantes de Mar del Plata. El intendente era Elio Aprile. Se determinó que el lugar fuera la vereda de la Unidad Turística Fiscal (UTF) Playa Bristol, y allí comenzó a funcionar un año después con un permiso precario.
Duró tres años ese permiso, luego se renovó, de 2004 a 2009. Pero desde 2010 «La Saladita» funcionó sin respaldo legal y así fue por un largo período: casi 12 años.
Recién en noviembre de 2021, el gobierno municipal presentó un proyecto para crear lo que de hecho ya había sido creado, el Paseo de Compras Bristol, acompañado de un llamado a licitación.
La intención era lograr la «un ordenamiento del espacio público que permita respetar el entorno paisajístico (enclave turístico histórico), generar nuevas oportunidades de trabajo y la posibilidad de ampliar, mejorar y modernizar los servicios que el sector brinda a la comunidad y a sus visitantes», objetivos que no se alcanzaron.
El pliego de bases y condiciones lo había elaborado el Ente Municipal de Turismo (Emtur). Su titular, Bernardo Martín, explicaba que la idea era «transformar ese paseo horrible en uno agradable». Sin embargo, la licitación no prosperó y la feria continuó como hasta estos días bajo el control del Sindicato de Vendedores Ambulantes (Sivara) de Mar del Plata.
Este miércoles, a partir de una resolución emitida por el juez federal Santiago Inchausti, agentes municipales respaldados por efectivos de la Policía y la Prefectura incautaron la mercadería ilegal que se comercializaba en el paseo. Los rumores de un eventual desalojo se hicieron eco entre los feriantes, que en la madrugada vieron como las topadoras arrasaban su lugar de trabajo. En la mañana de este jueves se organizaban para ir a protestar a la comuna.
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