30 de abril de 2026

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Defender el derecho de las infancias

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María Elena Naddeo, secretaria general de la Asamblea Permanente por los Derechos Humanos (APDH), presentó su último libro «Derechos de las infancias: entre utopías y realidades» en el Teatro Hasta Trilce. Allí se encontraron quienes impulsaron la creación del Consejo de los Derechos de Niñas, Niños y Adolescentes (CDNNyA) de la Ciudad de Buenos Aires hace casi 30 años. Entre agradecimientos y menciones, un panel variado llamó a defender los derechos conseguidos –en especial los de las infancias y adolescencias– y a «recuperar la memoria y la mística de la lucha colectiva por un mundo más justo». 

La sala se empezó a llenar mientras se esperaba la llegada de una de las panelistas, la madre de Plaza de Mayo, Taty Almeida. Cuando se abrió la puerta, la acompañaron hasta el escenario grandes ovaciones. «Empezamos por los aplausos», señaló Naddeo desde la tarima. Allí también estaban Nelly Minyersky –abogada experta en Derecho de Familia–, Eduardo Tavani –presidente de la APDH–, Florencia Elgorreaga –quien hizo el prológo del libro– y Romina Piccirillo, trabajadora del CDNNyA.

En el libro, Naddeo describe el marco conceptual y legal –la Ley 114– que fundamentó y dio origen a la creación del Organismo de infancia de la Ciudad de Buenos Aires, el CDNNyA, y su desarrollo y armonización con la legislación nacional –la Ley 26.061–. La escritora reconoció que hizo «un reconocimiento a esa lucha colectiva, a aquella generación de militantes populares, profesionales que formamos una guardia jurídica de emergencia para pelear con la policía y con los jueces del Patronato de Menores«. Esta ley anterior establecía un régimen de control sobre los niños y jóvenes considerados en «peligro moral o material».

Almeida destacó: «es tan importante rescatar los derechos de los niños y niñas; tenemos que estar atentos para que no perdamos los derechos que hemos conquistado». La audiencia asintió con fervor: todos reconocen en los actos o en la simbología del gobierno actual, un retroceso en materia de derechos. Además precisó: «nos han arrebatado muchas cosas, pero nunca nos van a arrebatar la esperanza porque seguimos resistiendo… porque no nos han vencido».

Así, Naddeo recordó el momento de gestación de la normativa a favor de las infancias y adolescencias –«una utopía maravillosa que sigue en pie, a pesar de todo»– y mencionó que el último eje del libro intenta «recuperar la mística que tuvimos para impulsar la aplicación de los tratados internacionales 30 años atrás y volver a la carga hoy, renovando las estrategias y algunos criterios, pero volviendo a esa energía militante que fue tan fuerte en aquellos años».

Eduardo Tavini, presidente de la APDH,  sostuvo que toda la historia que se cuenta está «concebida amorosamente. Es un texto deseado y también un texto necesitado para muchos y muchas de nosotros y nosotras. Me permitió asomarme a una dimensión de las niñeces de una manera particular, pero también significativa y fundamental. Nos permite entender a quienes no tenemos experticia y valorar los compromisos de tantos compañeros».

A su vez, señaló: «el rigor de María Elena Naddeo en su escritura, en su análisis, en su producción y también su sensibilidad. Son dos cosas difíciles de juntar y acá se da. Lo que hace es tratar de acercar a compañeros y compañeras de recorrido que pudieron construir un paradigma jurídico político que desembocó en la ley 114″. Tavani insistió: «no usa tecnicismos ni palabras altisonantes, usa lenguaje claro, sin vueltas y eso nos permite conectar con el texto rápidamente». Además, subrayó, desafiando a los lugares comunes, que en el texto «está claro que los niños y las niñas no son el futuro, son el presente».

En diálogo con Página/12, Leonardo Petris de la Asociación Civil La Casona de Los Barriletes, definió su utopía: «tiene que ver con la igualdad; una sociedad tan desigual es la que genera todos los desequilibrios en la infancia que estamos viendo, entonces la utopía es superar la gran desigualdad que tenemos en la humanidad y desde ahí darle satisfacción a los derechos de los niños, de los jubilados, de los trabajadores, del pueblo entero».

Así, Petris consideró que el libro es un «aporte para la actividad en este momento tan difícil; tenemos situaciones muy duras desde el punto de vista de la población de calle, de la situación alimentaria, de la situación de la salud, de la discapacidad». En este sentido, frente a la regresión en materia de derechos, Minyersky arengó: «Si nosotros no seguimos con todo, enriqueciendo lo que hemos construido en nuestras vidas, en todos estos años, también lo que se busca es que desaparezcamos y desaparezca lo que hicimos». Así, celebró que este libro no consienta el retroceso y apele a la memoria.

Gabriel Lerner, ex Secretario de Niñez, Adolescencia y Familia, describió la situación actual para Página/12: por un lado, destacó el recorte de gasto brutal –como con Menem, de la Rúa o Macri–, pero subrayó el componente cultural y conceptual que se le suma. «Cuestionan la vigencia del paradigma en los derechos humanos. Si este gobierno pudiera avanzar todo lo que quisiera, seguramente estaríamos saliendo de la Convención de Derechos del Niño, así como hemos salido de la Organización Mundial de la Salud. A diferencia del macrismo que formalmente no lo hacía, ellos plantean una discusión explícita respecto de los niños como sujeto de derecho, del derecho de los niños a participar y a tener protagonismo», denunció.

«No han logrado meterlo ni en un proyecto de ley, ni en alguna política muy explícita, pero ellos están planteando que el tema de los niños es un tema de cada familia y no del Estado», sostuvo Lerner. Por un lado, esto significa una enorme desigualdad social que termina basándose en lo económico, «pero además el Estado no intervendría cuando los chicos son víctimas de abuso, por ejemplo, y de malos tratos. Cuando van contra la ley ESI, cuando van contra el plan ENIA, que es el plan de prevención del embarazo no intencional en las adolescentes, tienen un planteo que es pre-Convención sobre el derecho del niño, donde los niños son de las familias«, explicó el abogado.

«Estoy convencido sobre el interés superior del niño, sobre los niños como privilegiados, etc. Pero no hay ninguna posibilidad de que los niños disfruten de sus derechos y que les sean reconocidos, si no hay un modelo social y nacional que respete la dignidad de todas las personas. Está difícil –en un contexto de un intento de instaurar y consolidar un proyecto absolutamente desigual– imaginar una ilusión de los niños. Sí creo que podríamos mejorar este proceso de resistencia, si hubiera una agenda más vigorosa de defensa de los chicos y las chicas», agregó el exfuncionario.

Para concluir, Tavini enunció: «en un tiempo de injusticia como este donde los miserables nos gobiernan y la crueldad está a la orden del día, María Elena Naddeo nos llama a no resignarnos. Sentí que este libro se inscribía en una pedagogía de la esperanza».

Informe: Natalia Rótolo.

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