Si bien hubo una baja reciente en los niveles de pobreza, los especialistas advierten que esto no implica una solución definitiva. Se trata más bien de una mejora momentánea dentro de una situación que lleva años siendo complicada. De hecho, cuando se mira el largo plazo, la pobreza infantil fue creciendo con el tiempo, con algunos altibajos según la situación económica del país: picos en los momentos de crisis y descensos en los períodos de recuperación.
Casi el 30% de los chicos no come regularmente
Uno de los puntos más preocupantes del informe es la alimentación. Según el informe de la UCA, muchos chicos no logran comer todos los días de manera adecuada.
El informe señaló que el 28,8% de los niños y adolescentes experimentó inseguridad alimentaria en 2025, con un 13,2% en su forma más severa.
Esta situación afecta sobre todo a familias con menos recursos y en zonas más vulnerables, como el conurbano bonaerense. Para enfrentar este problema, cada vez más hogares dependen de comedores escolares, comunitarios o ayudas del Estado.
En este sentido, la asistencia de la Tarjeta Alimentar trepa al 64,8%, mientras que la Asignación Universal por Hijo (AUH) alcanzó al 42,5%.
El informe también señala que existen programas sociales que buscan acompañar a las familias, como asignaciones o tarjetas para comprar alimentos. Sin embargo, estos beneficios no llegan a todos los que los necesitan y, en muchos casos, no son suficientes para cubrir todos los gastos.
Además, los especialistas remarcan que estas ayudas del Estado «no fueron diseñadas para cubrir por completo los ingresos de los hogares, sino para equiparar el salario familiar de un trabajador formal con el de uno informal”, indica Ianina Tuñón, investigadora del ODSA. Por estos motivos, la clave está en mejorar las condiciones laborales de los adultos.
Otros datos preocupantes sobre la pobreza infantil
La pobreza no solo impacta en la alimentación, también influye en la salud y en las condiciones de vida.
Durante 2025, el 19,8% de niños dejó de asistir al médico, al odontólogo o a ambos por falta de dinero.
A esto se suman las dificultades habitacionales. El 18,1% de los niños y adolescentes residía en viviendas precarias y el 20,9% en situación de hacinamiento. A su vez, el 42% se encuentra en hogares sin acceso adecuado a servicios básicos como agua o saneamiento.

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