Derrumbe del consumo
La crisis en Granja Tres Arroyos comenzó en diciembre de 2024, cuando la compañía solicitó ante la Secretaría de Trabajo de la Nación la apertura de un Procedimiento Preventivo de Crisis. La empresa atribuyó entonces sus dificultades al impacto de la influenza aviar y a la pérdida del mercado chino, un destino que hasta ese momento representaba una porción sustancial de sus exportaciones y cuyo cierre implicó, para todo el sector, una caída estimada en 160 millones de dólares. El expediente nunca llegó a aprobarse de manera formal a nivel nacional, pero el escenario aceleró los recortes dentro de la compañía.
A ellos se sumó del derrumbe del consumo interno merced de la pérdida de poder adquisitivo de los trabajadores.
En 2024 la empresa cerró su planta de Tristán Suárez y despidió a 200 de los 270 empleados que trabajaban allí. Un año después, en noviembre de 2025, anunció el cierre definitivo de la planta de Becar, en Concepción del Uruguay, Entre Ríos, y trasladó a los 270 trabajadores que se desempeñaban en ese establecimiento a la planta La China, ubicada a metros de distancia. La estructura productiva del grupo se redujo de manera considerable en poco tiempo: de una dotación cercana a los 7 mil trabajadores y una faena diaria de 700 mil pollos, la compañía pasó a operar con una dotación menor y un volumen de procesamiento que llegó a caer a cerca de 200 mil aves por día.


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