La administración Trump también atribuyó parte de las dificultades a los ataques ucranianos contra refinerías rusas. Frente a este escenario, el Gobierno estadounidense evaluará si necesita liberar más combustible de las reservas de emergencia.
El secretario de Energía, Chris Wright, defendió la iniciativa y afirmó que la administración está comprometida a utilizar todas las herramientas disponibles para reducir los costos energéticos de los estadounidenses. Sin embargo, aclaró que se trata de una respuesta temporal ante una interrupción temporal del suministro.
Los envíos procederán de instalaciones ubicadas en Maine, Massachusetts y Connecticut, y deberán completarse antes del 13 de noviembre. El proceso de recepción de ofertas estará abierto hasta el martes 27 de octubre.
El encarecimiento del combustible también tiene implicancias políticas. La suba de los costos de calefacción se convirtió en un tema relevante antes de las elecciones legislativas del 3 de noviembre, en las que los republicanos buscan conservar el control de ambas cámaras del Congreso. En el noreste del país, una parte importante de los hogares depende del combustible para calefaccionar sus viviendas durante el invierno.
La medida se suma a otras acciones de Washington para amortiguar el impacto de la crisis energética. La administración ya había acordado prestar petróleo de la Reserva Estratégica de Estados Unidos, mientras impulsa alternativas para ampliar el abastecimiento de gas natural en Nueva York y Nueva Inglaterra.


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