El viaje también marcará un nuevo encuentro entre Trump y Musk, luego de meses de tensiones públicas entre ambos. El empresario renunció en mayo de 2025 a su cargo como consejero superior de la Casa Blanca y realizó duras críticas contra el plan fiscal impulsado por el líder republicano.
Tras esas diferencias, Trump había intentado bajar el tono del conflicto y definió a Musk como «un tipo maravilloso», aunque reconoció que el empresario «se enojó un poco» por las discusiones en torno al proyecto presupuestario del Gobierno.
La visita será la primera de un presidente de Estados Unidos a China en nueve años y genera expectativa tanto en el plano económico como geopolítico, en medio de una relación atravesada por disputas comerciales, tecnológicas y estratégicas.

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