18 de mayo de 2026

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El ancla salarial, modelo 2025

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“La adopción de un esquema cambiario más flexible forzó al Gobierno a tensar su estrategia de ingresos en pleno año electoral. El apuro por sostener la baja de la inflación presiona los ingresos reales a la baja”, sostiene el último informe de CP Consultora. La entidad especializada en macroeconomía e ingresos subraya que el peso del modelo económico de Milei recae sobre los sectores asalariados y de ingresos fijos de la población, lo cual trae aparejada una mayor conflictividad. Esto explica en parte el decreto publicado la semana pasada que limita el derecho a huelga al ampliar el listado de actividades consideradas esenciales.

En el segundo semestre de 2024, el establecimiento de acuerdos salariales descendentes en términos nominales fue compatible con un incremento del salario real gracias al rápido descenso de la inflación. Pero la situación es distinta en 2025, con una pauta salarial demasiado exigente (aumentos salariales entre 1 y 2 por ciento) que implica subas salariales por debajo de la inflación, como lo evidenció la negociación paritaria de Comercio, la de mayor cobertura del país. Así, en apenas un puñado de meses, el Gobierno pasó de vanagloriarse de un período de recuperación salarial “sin precedentes” a tomar una postura abierta en favor de limitar los aumentos.

Por otro lado, el salto cambiario que acarreó el cambio de régimen a partir del acuerdo con el FMI impactó en los precios de alimentos y bienes, lo cual afectó negativamente al salario real. “En marzo, todos los indicadores salariales mostraron una contracción. Los recientes datos de salario efectivos (SIPA) dan cuenta de una caída real de 2,5 por ciento, una magnitud que no se evidenciaba desde inicios de 2024”, agrega CP.

Esta situación conlleva indefectiblemente una mayor conflictividad, que se vio luego del paro de transportes, la huelga frenada a través de la conciliación obligatoria de la UOM y las tensiones con la CGT, a lo que se suman los cambios recientes vía el DNU 340/2025 que limita el derecho a huelga ampliando el listado de actividades esenciales. Luego del resultado electoral de CABA, el Gobierno salió fortalecido para firmar ese decreto. Pero la realidad es dinámica. Este miércoles se movilizaron frente a Casa Rosada los gremios docentes, de salud, jubilados, científicos, colectiveros y trabajadores del rubro de alimentos exigiendo mejoras en sus ingresos.

Tipo de cambio

A diferencia de 2024, este año el Gobierno posee una menor oferta extraordinaria de dólares (crédito comercial y blanqueo) y eso tensa la estrategia cambiaria del oficialismo, en especial en el segundo semestre, cuando haya pasado la etapa de liquidación de los dólares de las exportaciones agrarias. La estabilidad de precios hoy se consigue gracias al ancla salarial y el ancla cambiaria, siendo esta última también de acotado alcance porque las condiciones macro definen crecientes necesidades de dólares que son incompatibles con la sostenibilidad de un dólar apreciado.

Al utilizar el tipo de cambio como ancla, el modelo económico desacopla la evolución del salario en dólares del salario real, que es el que impacta directamente en el bienestar social. “Aunque el salario real sigue lejos de los niveles de 2015 o 2017, el salario en dólares ya se ubica en niveles muy elevados que presionan sobre el resultado externo”, afirma CP consultora. En ese sentido, señalan que el poder adquisitivo para importar y realizar viajes al exterior se encuentra en máximos de las últimas dos décadas, mientras el poder de compra vinculado a la canasta básica y a los indicadores de pobreza se encuentra entre 10 y 15 por ciento por debajo.

Puntualmente, el salario real está lejos de ser récord: “nos encontramos 15 por ciento por debajo del nivel más alto de los últimos 20 años (2015)”, afirman desde la consultora. La erosión salarial data desde la crisis 2018/19, luego la pandemia y etapas de inflación muy alta durante el Gobierno de Alberto Fernández.

Mientras que “el turismo emisivo y las importaciones se ubican en niveles que históricamente fueron la antesala de crisis en el sector externo. Las importaciones de bienes y servicios se encuentran un 5 por ciento por encima de los niveles máximos de 2017/18, mientras que el turismo emisivo, un 10 por ciento.”

La diferencia entre el salario real y el salario en dólares “está forzada” por el Gobierno ya que es sostenida pese a las presiones del mercado y el rojo de la cuenta corriente del balance de pagos. El límite cambiario será más palpable en la segunda mitad del año, no sólo porque habrá menos dólares de la cosecha agraria sino por la cercanía de las elecciones nacionales de medio término.

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