Antes del inicio del Mundial, la Federación Neozelandesa de Fútbol informó a la FIFA sobre el caso luego de que la situación tomara relevancia en medios locales. Andrew Pragnell, director ejecutivo de la organización, explicó que el máximo organismo del fútbol ya estaba al tanto y siguiendo el proceso.
La denunciante recibió asistencia en una clínica especializada en víctimas de violencia sexual, donde fue sometida a distintos estudios médicos. Según detalló la periodista Camila Alves, “el informe médico identificó múltiples hematomas (o manchas moradas) en sus senos, cuello y labios, así como zonas sensibles en el cuero cabelludo y los glúteos». Además, agregó: «El examen genital reveló dos lesiones circulares, dolorosas al tacto, en la base de los labios menores”.
Tras recibir atención, la mujer intentó comunicarse con la Federación Caboverdiana de Fútbol para exponer la situación, aunque aseguró que no obtuvo respuesta. La denuncia quedó formalizada ante una comisaría de Nueva Zelanda, donde este tipo de delitos puede recibir penas de hasta 20 años de prisión en caso de una condena.
Mientras avanza la investigación, Cabo Verde se prepara para enfrentar a Argentina por los 16avos de final del Mundial 2026, en un partido marcado ahora por una situación que excedió completamente lo deportivo.


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