«Mi embarazo venía súper bien, espectacular, y lo sabía solamente mi entorno muy muy muy cercano y unas pocas personas con las que trabajo. No había llegado los oídos de ningún periodista. Hasta el día que me voy a hacer una ecografía de control y a la noche me llega un mensaje de Ángel de Brito que decia ‘¿estás embarazada?’ y le pregunté cómo lo sabía. ‘Me llegó un mensaje’, cuando veo el perfil de esta persona, no la conocía ni tenía gente en común. Cuando googleo me sale que es la ecografista del centro donde me fui a hacer la ecografía», narró con notable indignación al descubrir que la encargada de romper el secreto profesional había sido la mismísima especialista en salud que la había atendido horas antes.
Frente a semejante quiebre de confianza y confidencialidad médica, los interrogantes sobre cómo proceder ganaron la mente de la modelo. «En este momento, pensé en mandarle un mensaje. Después en denunciarla, básicamente violó su secreto profesional. Tercero, pensé no hacer nada, esperar anunciarlo, que estuviste todo bien y ahí mandar un mensaje, qué es lo que voy a hacer», rememoró respecto a las distintas alternativas que evaluó en caliente.
Si bien optó por desestimar la vía legal o un reclamo en los tribunales de Justicia, la empresaria no ocultó su repudio ante la actitud de la ecografista, cuestionando los valores humanos de quien difundió sus datos médicos sin obtener ninguna retribución económica a cambio. «Ahora me pregunto, ¿cuál es la necesidad de ser cero empática con la otra mujer o de contar un secreto solo por el hecho de contarlo? Porque no es que tiene un beneficio, no es que se le paga, no es que se le dé algo por la primicia. Encima con lujo de detalles», concluyó con amargura.

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