30 de abril de 2026

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El futuro de 3,6 millones de euros: el científico del estudio sobre cáncer de páncreas siguió recaudando fondos pese a que sabía que el artículo sería rechazado

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Crece el escándalo en España luego de que el martes la Academia de Ciencias de Estados Unidos decidió retirar de su revista científica (PNAS) el artículo que había publicado de un grupo de investigadores, entre ellos el español Mariano Barbacid, sobre avances para combatir el cáncer de páncreas, al detectar un «relevante» conflicto de intereses.

El diario El País informó este miércoles que Barbacid siguió recaudando fondos, pese a que ya sabía que el artículo sería retirado por la publicación. Ahora estudian qué hacer con los los 3,6 millones de euros reunidos tras una campaña mediática que ensalzó los resultados obtenidos en 45 ratones.

La historia comenzó a nivel mediático a fines de enero cuando un equipo del Centro Nacional de Investigaciones Oncológicas (CNIO) en España anunció a la prensa que eliminó en ratones el cáncer de páncreas más común, el adenocarcinoma ductal, al utilizar una terapia combinada de tres fármacos que evita la aparición de resistencias y que no tiene efectos secundarios importantes.

Mariano Barbacid, director del Grupo de Oncología Experimental del CNIO, presentó los resultados del estudio en una rueda de prensa junto a la investigadora Carmen Guerra, a la presidenta de la Fundación CRIS contra el cáncer, Lola Manterola, y a la soprano y paciente de cáncer de páncreas, Cristina Domínguez. Barbacid quedaría pocas semanas después en el ojo de la tormenta.

El estudio se había publicado en la revista de la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos el 27 de diciembre de 2025 y pasó desapercibido hasta que, el 27 de enero, la Fundación Cris organizó la rueda de prensa.

Este martes la academia, según adelantó el diario español El País y confirmó EFE, decidió retirar ese artículo al comprobar que no se habían revelado en el momento de su envío un conflicto de intereses: Mariano Barbacid y dos de las coautoras del trabajo, Vasiliki Liaki y Carmen Guerra, tienen intereses financieros en Vega Oncotargets, una empresa que se creó con el objetivo de desarrollar terapias contra este tipo de cáncer, uno de los más agresivos. En abril de 2024, Barbacid cofundó la empresa junto a sus colaboradoras y otros socios para perfeccionar al menos una de esas moléculas y explotarla comercialmente si resultaba efectiva

La revista publicó la retractación de este artículo. Informó que la política editorial de PNAS para sus contribuciones establece que los miembros de la Academia que tengan intereses contrapuestos, financieros o de otro tipo, que pudiera considerarse que influyen significativamente en su objetividad o que creen una ventaja competitiva «injusta» para cualquier persona u organización vinculada a la investigación, «deben enviar su trabajo como una presentación directa».

En un comunicado, el investigador se refirió a una mera cuestión formal en la publicación del estudio por parte de la Academia de Ciencias de Estados Unidos.

«Lo cierto es que, al remitir el trabajo (…) para que se procediese a publicación, en el apartado relativo a los posibles ‘conflicto de interés’, se olvidó mencionar los vínculos con la empresa Vega Oncotargets, sin que existiese mala fe ni voluntad alguna de ocultación», se defendió.

El científico detalló que en la nota de esa institución que recibieron el pasado 19 de marzo se decía: «Queremos enfatizar que el valor de la investigación en sí no está en duda; sin embargo, debemos asegurarnos de que todas las publicaciones se adhieran a las políticas y estándares de PNAS».

Según el investigador, «como ‘solución’ para subsanar la omisión formal cometida, nos ofrecieron volver a enviar el artículo como ‘Direct Submission’, es decir, el método estándar para los científicos no miembros de la Academia, algo que ya hicimos hace un par de semanas, por lo que el articulo volverá ser publicado en breve».

Este miércoles, El País publicó que Mariano Barbacid sabía desde el día 12 de marzo que su estudio sobre la cura del cáncer de páncreas en ratones iba a ser retirado por la Academia Nacional de Ciencias de Estados Unidos. En una carta fechada ese día, May R. Berenbaum, jefa editorial de la revista PNAS, le comunicó a Barbacid que su condición de cofundador y copropietario de la empresa Vega Oncotargets, dedicada a la explotación comercial de los resultados de sus investigaciones en cáncer de páncreas, constituía un conflicto de interés que no había sido revelado. Por tanto, continuaba la misiva, el estudio sería retirado.

A pesar de esto, indicó el diario español, la campaña de recolección de fondos de donantes privados organizada por la Fundación Cris Contra el Cáncer para financiar los siguientes pasos de la investigación del equipo de Barbacid —que no avisó a la fundación— siguió adelante durante mes y medio, recaudando hasta el día de hoy 3.6 millones de euros que cualquier persona podía hacer por internet.

La Fundación Cris, de la que Barbacid es presidente de Honor Científico desde 2024, estudia ahora qué hacer con el dinero. El País sostiene que Es posible que parte vaya al CNIO y otra a Vega Oncotargets que se encuentra en una situación financiera muy comprometida, y podría tener que cerrar en apenas dos meses por falta de fondos, según explican fuentes cercanas a la compañía.

La sede de esta firma es una casa de vecinos en una calle de Salamanca. Todo el trabajo científico de la empresa —el desarrollo de moléculas propias para degradar la molécula STAT3— lo hace un solo químico que trabaja como autónomo. La inyección de capital que podría llegar ahora si la Fundación Cris decide finalmente aportar los fondos, podría salvar la compañía de la quiebra, darle dinero para contratar a ocho químicos y cubrir su trabajo durante unos dos años, según las mismas fuentes. En la campaña original, no se menciona en ningún momento que los fondos irían a parar a una empresa que es propiedad de Barbacid y sus socios.

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