El abrazo entre los guerreros de la Scaloneta lo dice todo: la unión supera, incluso, el dolor de la derrota ante España. Lo que se ve en las pantallas del MetLife Stadium se traduce en las caras de las tribunas que aplauden a nuestro capitán Lionel Messi en el que fue su “último tango”. Y él los saluda captando perfectamente el mensaje: no hay reproches, solo amor. En todas las calles porteñas ese mismo aplauso se replica para los jugadores.
Argentina es subcampeona del mundo, y el Obelisco -que desde antes del mediodía ya recibía hinchas de todas partes pese a la lluvia y el frío- ahora es el punto de reunión de la marea albiceleste que empieza a salir de sus casas para demostrar a la Selección y al mundo el agradecimiento de quienes supieron darlo todo hasta el silbatazo final.
Y es como si nuestro monumento histórico se convirtiera en el faro que llama a que todos, sin distinciones, concurran al encuentro, en medio de un centro lleno de mensajes en grande para ellos, como el de “Gracias por todo, por el fútbol también”.
Orgullo Argentino. La gente se reunió en el Obelisco a pesar de todo. Foto Emmanuel FernándezEn el Obelisco se proyectan imágenes de la Selección y su paso mundialista, uno que estuvo mucho más marcado por la garra y el corazón que por la técnica.
El silencio apenas duró unos segundos después de que terminaron los 120 minutos de partido. A los pocos minutos, la gente decidió salir a las calles igual para agradecer, reconocer y demostrar que los argentinos, aun en la derrota, siempre alientan. El orgullo propio se ve en las banderas que flamean en medio del dolor por un equipo que brindó, por más de un mes, una ilusión única.
«Hay que alentar igual a esta Selección que lo dio todo hasta el final, estamos orgullosas de ellos. Tuvimos al mejor jugador del mundo, Messi», dice Fátima Juri, que vino con sus amigas a alentar después de la derrota.
Fátima Juri, Delfina Bisbal y Delfina JordanDelfina Bisbal, su amiga, agrega que parte de la identidad argentina es nunca bajar la cabeza. «Le ganamos a Inglaterra y eso lo valió todo. Venimos siempre al Obelisco, pase lo que pase. Hay que seguir siempre con ellos», añade.
«Venimos desde Tigre, llegamos a la tarde para ver el partido por acá en Capital. La verdad que nada que reprochar. Llegamos hasta la final y le ganamos a Inglaterra. Ya se va a dar en otro momento», asegura Tamara, que vino con Sebastián y Bianca para estar presente esta noche.
Tamara, Bianca y Sebastián vinieron de Tigre a alentar a la SelecciónDe a poco, la música y los fuegos artificiales se adueñan del lugar y el ánimo podría describirse como el de quien sigue de pie incluso cuando el mundo quería verlo caer.
Daniel Tartaglia y Sofía Yacob trajeron a sus dos hijos desde Rafaela, Santa Fe, para vacacionar y ver la final del mundial en Buenos Aires. Ahora, vestidos de celeste y blanco, siguen alentando como lo hicieron durante todo este tiempo.
«Siempre llegar a una final es una alegría. Es una lástima que les haya tocado perder esta vez, pero siempre alentando. Me da lástima por Leo por ahí, porque era el último pero bueno. Es una Selección espectacular», expresa Sofía.
Daniel Tartaglia y Sofía Yacob vinieron desde Santa Fe con sus hijos para alentar a la SelecciónDaniel asiente y añade que «todos los partidos fueron una locura hasta el último segundo».
Pasadas las 20, la ola de gente crece y ocupa varias cuadras sobre la avenida 9 de Julio. En el Obelisco, un «Gracias Scaloneta», seguido por imágenes de Leo Messi y sus triunfos en Copa América y Mundial 2022 lo dice todo.
«¡Vamos Argentina, carajo!», grita un grupo de chicas que avanza corriendo hasta la multitud. De fondo, un cuarteto de Rodrigo dedicado a Diego Maradona hace vibrar la noche fría. Y se entiende por qué el fútbol es más que un deporte para los argentinos: es una forma de vivir.
Un grupo de hinchas despliega una bandera argentina gigante que ahora se mueve a paso seguro hacia las cercanías del Obelisco cargada por las manos de todos los que van llegando.
Leila y Jonatan con sus amigos en las cercanías del ObeliscoLeila y Jonatan se casaron el sábado. Este domingo vinieron desde Moreno para ver el partido en Capital. «Esta Selección fue especial. Después del partido de Inglaterra ya ganamos«, comenta Jonatan, seguido por Leila que agrega: «Eso valió todo».
Fiesta igual en todos los barrios
La celebración de la campaña que hizo la Scaloneta en el Mundial 2026 se multiplicó por todos los barrios de la ciudad y municipios del Conurbano.
Cerca de las 21, la fiesta del Obelisco sigue. Bengalas de colores, las cornetas y los bombos, las miles de banderas, la espuma, las pelotas inflables, la pirotecnia y el humo pintan un poco el panorama de una noche que no parece cercana a terminar.
Bombos y trompetas. El aguante no termina. Foto: Antonio BecerraEntre arengas y cantos como «el que no salta es un inglés» o «Argentina es un sentimiento, no puedo parar» hay chicos que juegan y saltan, amigos que se abrazan y levantan las manos al cielo para seguir dando un mensaje fuerte y claro, el mismo que el grupo dirigido por Lionel Scaloni siempre marcó: la unidad hace la fuerza.
En Belgrano, miles de personas se juntaron en Cabildo y Juramento para cantar, agitar banderas y tirar pirotecnia. El mismo panorama se da en Acoyte y Rivadavia, en Caballito; o en San Martín y Juan B. Justo, Villa Crespo.
Triunvirato y Olazábal, Villa Urquiza. Foto Victoria Gesuldi En Triunvirato y Olazábal, en Villa Urquiza, la gente encendió bengalas y hasta festejaron con una gigantografía de Messi y Julián Álvarez. Al igual que en Triunvirato y Mosconi.
En Palermo, el punto de encuentro principal fue la zona de Plaza Serrano y Coronel Díaz y Santa Fe en el límite con Recoleta.
Segurola y Habana, símbolo de Villa Devoto. Foto: Fernando de la OrdenTambién en Segurola y Habana, en Villa Devoto, donde vivió Diego Armando Maradona.
Fernando y Ana, vecinos de Urquiza, resumieron esa mezcla de bronca y gratitud que se respiraba en el aire. «Nos sentimos muy mal por la derrota», reconoció Fernando, sin vueltas, «pero igual estamos agradecidos por esta Selección. Son héroes y siempre lo van a hacer». Ana coincidió: la derrota dolió, dijo, pero la nobleza y la fuerza de estos jugadores «hablan del espíritu argentino, y eso es glorioso».
Unos metros más adelante, Hernán gritaba «el que no salta es un inglés», como si Argentina hubiese salido campeón del mundo. Con la voz quebrada por la emoción, explicó por qué el barrio festejaba una derrota: «Esta Selección entregó todo y más. No se dio. Pero eso no importa. Lo que importa es que la gente nunca los va a dejar tirados, como ellos no nos dejaron tirados a nosotros».
La gente volvió a bancar como siempre a pesar de la derrota. Foto Maxi FaillaA pocos metros, Julia cantaba a voz pelada, sin que le importara quedarse afónica. Contó que vivió el partido con el corazón en la boca, aferrada hasta el final a la ilusión del empate. «Tuve esperanza hasta el último momento. No se dio», dijo, y se le cortó la voz al recordar la imagen que más la marcó de esa noche: «Me emocioné mucho viendo llorar a Messi y a Scaloni. Son unos genios». Después, con los ojos todavía brillosos, se animó a mirar hacia adelante: «Cuando vuelvan, los vamos a recibir como se merecen, por todo lo que hicieron por nuestro país».
En el túnel bajo vías del avenida Urquiza y San Martin, en Caseros, Tres de Febrero, la gente se volvió a reunir para celebrar, tal como lo había hecho en los triunfos de los partidos anteriores de la Selección. Se convirtió en un lugar de moda luego de que un trombonista empezó a ponerse a tocar allí.
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Fiesta en Villa Urquiza para reconocer a la Selección después de la final del Mundial
Acá no importa el resultado…
En todas las ciudades del país se repitieron las postales. La gente salió a las calles a agradecer lo hecho por la Selección Argentina en este Mundial, como durante todo el ciclo Scaloni y la carrera de Lionel Messi con la albiceleste.
En Rosario, la ciudad donde nació el Capitán, hubo una fiesta en el Monumento a la Bandera con miles de personas reunidas y cantando a pesar de la derrota.
El Monumento a la Bandera en Rosario, después de la final.En Córdoba, el punto de encuentro volvió a ser el Patio Olmos. El diario La Voz consignó que si hubo caras tristes no se notaron. Los vecinos de la ciudad de Córdoba llegaron con ganas de festejar el proceso de la Selección y no específicamente el último partido.
Al lado de la fuente un grupo no paró de cantar los hits futboleros. Y también el himno, a los que se unieron todos los presentes. Messi fue el protagonista de los agradecimientos. «Nos dio todo, sigue siendo el número uno», expresó un joven. «Lo quiero mucho», dijo un niño en los brazos de su padre.
Festejos en Mar del Plata. Foto Diego Izquierdo En Mar del Plata, una multitud se acercó al monumento a San Martín. Fuegos artificiales, bengalas, banderas y cánticos le dieron color a una noche helada de domingo después de tres horas de sufrimiento con el partido.
Centro Cívico de Bariloche. Foto: Euge NemeEl Centro Cívico de Bariloche fue otro de los lugares donde la final se palpitó antes, durante y después y los argentinos no dudaron un segundo en quedarse a celebrar lo realizado por el equipo de Messi durante todo el Mundial.
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