“Sí, canta bien. Pero no sé qué genero canta”, disparó Viale, dejando en el aire una sensación de que tenía más opiniones reservadas que prefirió callar entre risas.
Frente a este cuestionamiento sobre el estilo de la China, El Polaco salió al cruce con una visión más flexible sobre la industria actual. Para el artista, lo fundamental no es encasillarse en un ritmo específico, sino la capacidad de conectar con la audiencia a través de diferentes sonidos.
“Hizo de todo, porque grabó con Tapari, conmigo, con Ecko…”, recordó Ezequiel, haciendo hincapié en que esa versatilidad le ha permitido explorar desde el mundo de la cumbia hasta los ritmos urbanos.
La música como puente emocional
El Polaco concluyó su intervención señalando que, más allá de los tecnicismos o las etiquetas que se le puedan poner a un artista, lo que realmente importa es que la música cumpla su función primordial: llegar al corazón de la gente. En un mercado cada vez más híbrido, el cantante defendió la libertad de Suárez para colaborar con figuras de distintos ámbitos, reafirmando que su trabajo con ella fue una experiencia positiva y profesional.
De esta manera, mientras Juana Viale mantuvo su postura escéptica respecto a la definición artística de la China, el mundo de la música parece recibirla con los brazos abiertos, avalada por colegas de trayectoria que ven en ella una intérprete capaz de adaptarse a cualquier desafío que se le presente en el estudio.
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