Tras graduarse con un bachillerato en artes (1963) y un título en derecho (1965) en la Universidad de Natal, Pillay comenzó su carrera como abogada bajo la tutela del penalista N.T. Naicker, quien militaba en el Congreso Nacional Africano (CNA) y debía comparecer ante los tribunales con frecuencia por estar bajo arresto domiciliario.
En 1967, con apenas 26 años, fundó su propio estudio y se convirtió en la primera mujer no blanca en hacerlo en la provincia de Natal. La razón, según ella misma relató, era simple: “Ningún bufete me contrataría porque decían que no podían tener empleados blancos recibiendo instrucciones de una persona de color”.
Durante los 28 años siguientes, ejerció como defensora de activistas antiapartheid del CNA, del Movimiento de Conciencia Negra y de otras organizaciones, y contribuyó a visibilizar las condiciones de detención y el uso de la tortura contra los presos políticos. En 1971 logró una medida judicial para impedir que la policía aplicara métodos ilegales de interrogatorio contra su propio esposo, detenido bajo la Ley Antiterrorista. Dos años después obtuvo el derecho de los presos políticos de la Isla Robben —entre ellos Nelson Mandela— a recibir asistencia letrada.
En 1995, tras el fin del apartheid, el presidente Mandela la nombró jueza de la Corte Suprema de Sudáfrica, donde se convirtió en la primera mujer no blanca en integrar ese tribunal.
En marzo de 2003, la Asamblea de los Estados Partes del Estatuto de Roma eligió a Pillay como jueza de la Corte Penal Internacional (CPI) en La Haya, donde integró la Cámara de Apelaciones hasta agosto de 2008. S
Más historias
Benjamín Vicuña expresó su preocupación por el aluvión en Chile: "En estos momentos…"
Un terremoto de magnitud 7,7 sacudió a Panamá: también se sintió en Colombia
Caso Maricarmen: el Sindicato de Inquilinas de España prepara una querella por homicidio contra Urbagestión