«El destino quiso que mi último partido fuera una final del mundo. No fue el resultado que queríamos, pero me voy con la cabeza en alto de que este grupo lo intentó hasta el último segundo. Me despido con la tranquilidad de haberlo dejado todo. Nunca me guardé una gota de esfuerzo», reflexionó el zaguero.
Asimismo, Otamendi le dedicó un párrafo especial al acompañamiento del público argentino a lo largo de sus casi dos décadas de recorrido con la bandera nacional.
«Gracias al hincha argentino por el amor incondicional, por cada bandera, por cada canción. Ustedes hicieron que cada vez que sonara el himno sintiéramos que no éramos once jugadores, sino millones defendiendo un mismo sueño», agregó el zaguero.
Sobre el cierre de la misiva, el referente dejó palabras de aliento para los futbolistas que continuarán vistiendo la indumentaria nacional en el próximo proceso clasificatorio y en las competencias continentales por venir.
«Y a los que hoy siguen vistiendo esta camiseta, les quiero decir algo de corazón: nunca dejen de creer. Habrá golpes que parecerán imposibles de superar, pero esta camiseta siempre recompensa a quienes la defienden con humildad, sacrificio y amor», alentó el marcador central.
Con un rotundo «Gracias, Argentina. Gracias por dejarme cumplir el sueño de ser campeón del mundo», el defensor firmó un hasta siempre que marca el fin de una era para la defensa de la Selección.



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