El Súper Niño hará que la primavera no se sienta tampoco en lo que queda de octubre. Las proyecciones del Servicio Meteorológico Nacional (SMN) y del Instituto Nacional del Agua (INA) coinciden en que no habrá estación soñada en lo que resta del mes e incluso en buena parte de noviembre.
La primavera no se vio este mes y dejará paso a un verano hiper húmedo, donde las comunidades ribereñas del Litoral deberán convivir durante semanas con niveles fluviales en zona de alerta. La humedad acumulada y la saturación absoluta de las cuencas garantizan que la inestabilidad se extienda durante el verano de 2026-2027. Al menos, hasta febrero.
En los próximos siete días no habrá repunte hacia temperaturas y cielos más agradables en la Ciudad y el Gran Buenos Aires, y va a consolidar un patrón térmico más cercano al invierno u otoño tardío.
«El sábado seguirá la humedad y va a estar más fresco que el viernes, con una mínima de 13° y una máxima 18°. Puede haber alguna llovizna o lluvia débil. El domingo el cielo permanecerá cubierto, y sigue bajando la temperatura. El viento será del sudeste, y siempre que es del sudeste trae consigo ambiente más fresco y húmedo», detalla a Clarín el meteorólogo Marcelo Madelón. La mínima ese día será de 11°, y la máxima de 16°. El SMN también pronostica lluvias leves para el domingo.
El lunes sale el sol. «Pero un poquito, de a ratos», avisa el meteorólogo. Sin embargo, eso no va a repercutir en las temperaturas, ya que a la mañana se tocará un piso de 10° u 11° y la máxima será de apenas 16°. “Son valores casi invernales”, compara Madelón. El día martes, la mínima rondará los 13°, y la máxima, no más de 20°. “De a ratos también habrá esporádicas salidas del sol, pero sigue fresco y húmedo”.
El miércoles, ya con viento norte, la mínima subirá a 15°, y la máxima será de 22°, “pero el viento volverá a rotar al sudeste, lo que dejará el cielo parcialmente nublado”. El jueves tendrá un clima muy similar, con la máxima bajando un grado, y la posibilidad de un chaparrón aislado. Recién el viernes volverá a aparecer el sol. “La mañana será muy fresca, mínima de 13° y a la tarde no se superarían los 21°. Y por último, el meteorólogo dice que el sábado, finalmente, “se sentirá apenas el clima más cálido”, con una mínima de 15° y una máxima de 23°.
¿Es un octubre más fresco que el que este mes nos tiene acostumbrados?
“Para el inicio de noviembre estaremos superando los 23° de máxima, una temperatura promedio, y es muy raro que en estos días que quedan de octubre alcancemos esos valores. Y con respecto a las mínimas, también por ahí hay días que está más baja, porque la mínima normal en esta época de año es de 13°, así que me parece que en el promedio general vamos a ver que tenemos un octubre un poco más fresco que lo normal”, cierra Madelón.
Sin alivio en el Litoral
Más allá de las lluvias, lo primero que hay que entender para estimar la situación de las inundaciones es cómo baja el agua por las cuencas. Y el escenario en la cuenca Del Plata entró en una fase crítica por las precipitaciones de días anteriores. Así explica a Clarín Juan Borús, referente del Sistema de Información e Alerta Hidrológico del Instituto Nacional del Agua (INA). «Un nuevo temporal en la cuenca del Plata acelera la crecida de los ríos y enciende las alarmas en el Litoral«, advierte.
El excedente de esa “cuenca” (que en realidad es el nombre que se le dio a esa región) es recolectado principalmente por los ríos que la integran, el Paraná, Paraguay y Uruguay, que luego reparten ese caudal, siguiendo el camino del agua. Pero los niveles de esas descargas no bajan.
Borús explica que un nuevo episodio de lluvias, este jueves, moderadas a intensas, comenzó a golpear la misma región que ya registró el evento de precipitaciones masivas entre el 11 y el 12 de octubre, que primero obligó a cerrar la Garganta del Diablo, por la extraordinaria crecida del agua en Misiones, y, después, inundó las ciudades correntinas de la costa, como Itatí.
«Esta nueva onda pluviométrica suma un volumen significativo a la crecida que actualmente se propaga por el territorio nacional», sigue el experto.
Impactante volumen de agua en Iguazú e Itaipú
En el tramo brasileño del río Paraná, se renovó una intensa «actividad hidrológica» sobre suelos que permanecen completamente saturados desde principios de mes. «Este panorama sostiene un aporte elevado al embalse de Itaipú, cuya descarga se mantiene en aguas muy altas mientras los pronósticos prevén la continuidad de las lluvias», marca.
Por su parte, la cuenca del río Iguazú continúa recibiendo precipitaciones frecuentes. «Se ha registrado en la cuenca baja de Iguazú un evento importante que elevará el caudal en las Cataratas del Iguazú hasta el orden de los 11.000 metros cúbicos por segundo en el corto plazo», precisa Borús. Se trata de un volumen que multiplica «varias veces» los valores medios estacionales.
Puerto Iguazú volverá a superar el nivel de alerta. Borús enfatiza en que en los tramos paraguayo y argentino del río Paraná, «volvería a superarse el nivel de alerta por el aporte conjunto de Itaipú e Iguazú», conservándose marcas elevadas durante toda la próxima semana.
En cuanto al complejo Yacyretá, aunque la actividad en la cuenca de aporte se redujo, las lluvias regresaron sobre el norte de la cuenca misionero-paraguaya,»si bien el caudal entrante a la represa no alcanzará el pico récord del 15 de octubre». En el río Paraguay, tras una semana de calma relativa, se esperan lluvias moderadas en la cuenca media y baja, manteniéndose el tramo inferior en aguas medias con caudal normal.
El experto también dice que el Súper Niño en esas zonas está en un “evento de culminación”. Eso no quiere decir, técnicamente, que lo peor del Súper Niño ya haya pasado.
“El problema va a seguir, pero es probable que esta crecida que salió del río Paraná ahora, conjunta con la del Iguazú y de la alta cuenca del Paraná en Brasil, que está con un pico achatado en Corrientes, muy similar al de enero de 2016, cuando esta película termine y miremos para atrás, veamos que fue el peor momento de crecida”, prevé.
La señal del Niño (su acción), entonces, nos va a afectar durante todo el verano.
Respecto del Delta de Entre Ríos, el panorama no es favorable. “El frente de onda del agua, es decir, el comienzo de los ascensos de los niveles del agua por la onda de crecidas, va a continuar propagándose. Ya se está observando que sube el agua en Santa Fe. Todo eso va a ser muy gradual, le va a llevar posiblemente todo noviembre hasta que se estabilicen los niveles más altos de agua que se alcancen”, cuenta.
Volviendo a esa masa de agua fluvial que “viene bajando” por el territorio argentino, Borús advierte que llegará al Delta bonaerense.
“Lo seguimos hora a hora, y estimamos que la semana que viene va a entrar por la cabecera del Delta, por el Paraná inferior (a la altura de Rosario), luego por el brazo Diamante Victoria, y todo el Delta va a estar sometido a esa ola de crecida, que finalmente va a afectar a todos los arroyos interiores. Puede no llover nada en los próximos tres meses, pero esa agua está y va a producir desbordes”, advierte.
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