El cohete tendrá 33 motores Raptor 3 en su etapa principal y una potencia de despegue que directamente parece escrita por alguien que perdió noción de las escalas humanas: más de 18 millones de libras de empuje. Una cifra que deja atrás incluso al legendario Saturn V de las misiones Apolo.
La idea de Musk no es solamente impresionar nerds espaciales en Twitter. Starship es la pieza central de un proyecto muchísimo más ambicioso: construir una nave reutilizable capaz de llevar humanos a la Luna, lanzar misiones gigantescas y eventualmente fundar una colonia en Marte. Algo que suena a videojuego, pero que ya mueve miles de millones de dólares.
Incluso la NASA ya trabaja con tecnología derivada de Starship para futuras misiones del programa Artemis, que busca devolver astronautas a la Luna en los próximos años.
El lanzamiento de prueba será además una especie de examen final para SpaceX. Porque, aunque la empresa domina el negocio espacial privado como nadie, Starship todavía arrastra antecedentes caóticos: vuelos que terminaron explotando, piezas cayendo en el océano y transmisiones que parecían más un capítulo de Black Mirror que una misión científica.
Pero ahí está justamente la marca Musk: convertir cada prueba en espectáculo global.
Millones seguirán el lanzamiento esperando dos posibles finales. Que Starship despegue con éxito y acerque un poco más la era interplanetaria… o que explote en vivo y vuelva a incendiar internet durante días.
Con Elon Musk, las dos opciones siempre parecen igual de probables.

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