Trump llegó a la Casa Blanca en enero de 2025 con la promesa de enfriar la inflación más alta que había registrado el país en cuatro décadas, heredada en parte por su predecesor, Joe Biden (2021-2025), como consecuencia de la postpandemia y la guerra de Ucrania. Sin embargo, el aumento medio de los precios entre abril y septiembre de 2026 alcanzó el 3,67%, un punto porcentual por encima del 2,67% que promedió la inflación en los últimos seis meses del mandato demócrata.
La política comercial del primer año de Trump aportó un impulso inflacionario propio: la guerra de aranceles contra los socios comerciales del país encareció las importaciones y trasladó esa presión a los consumidores.
Cuando los economistas estimaban que ese efecto comenzaba a ser absorbido, el presidente ordenó, el 28 de febrero, el bombardeo de Irán e inició un conflicto que, a la fecha, cuenta con escaso apoyo popular.
La guerra interrumpió el flujo comercial por el estrecho de Ormuz y disparó los precios de los combustibles.



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