Cuando tenía 15 meses, a Albie-Junior Thomas le amputaron el pie izquierdo. Todavía no había cumplido dos años cuando aprendió a caminar con una prótesis y, mucho antes de llegar a la adolescencia, ya había conseguido algo que supone un enorme esfuerzo incluso para montañistas experimentados. A los cuatro, subió el Yr Wyddfa —también conocido como Snowdon—, el pico más alto de Gales, y se convirtió en el amputado más joven en coronarlo. A los cinco escaló las montañas de Ben Nevis, en Escocia, y a los seis el Scafell Pike, en Inglaterra.
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