España a las urnas
El socialista llega a la campaña después de tres mandatos consecutivos que acumulan ocho años en el poder. Pese a no haber conseguido una mayoría propia, logró sostenerse mediante diferentes acuerdos parlamentarios, incluso con partidos independentistas.
Sin embargo, la fragmentación de sus aliados complicó progresivamente su capacidad para gobernar. El Ejecutivo apenas consiguió aprobar leyes durante su tercer mandato y no logra sacar adelante sus presupuestos desde 2023, aunque la economía española mantiene uno de los mejores desempeños entre los países desarrollados.
El escenario se completa con acusaciones de corrupción contra altos cargos del PSOE, las tensiones migratorias y las críticas que todavía genera la amnistía concedida a dirigentes independentistas catalanes.
La campaña hacia el 29 de noviembre enfrentará así a Sánchez con uno de los mayores desafíos de su trayectoria política. El socialista intentará recuperar respaldo con su agenda progresista y sus propuestas sobre vivienda, mientras el PP buscará capitalizar el desgaste del Gobierno y convertir su ventaja en las encuestas en un cambio de signo político.
En tanto, Alberto Núñez Feijóo recibió la convocatoria anticipada como la oportunidad que el Partido Popular esperaba desde el comienzo de la legislatura: “Por fin España dirá lo que piensa, por fin volverá a hablar la mayoría, por fin decidirán los españoles. No unos pocos, no uno solo, todos los españoles”, afirmó el líder opositor, quien buscará llegar a La Moncloa después de no haber conseguido formar gobierno tras las elecciones de 2023.
El dirigente del PP planteó la campaña alrededor de la necesidad de un cambio político y llamó a sus votantes a no confiarse de cara al 29 de noviembre: “La pregunta que le propongo a los ciudadanos es si quieren cuatro años más de lo que estamos viviendo o si quieren dar una oportunidad al cambio”, sostuvo. Además, aseguró que, si alcanza el poder, impulsará un programa de reformas: “No me temblará el pulso. No traicionaré la confianza. Se hará todo lo que hay que hacer”.
Pese al optimismo de los populares, el PP llega a las elecciones estancado en las encuestas y con la ultraderecha de Vox fortalecida. El último sondeo de la consultora 40dB. ubica a la fuerza de Feijóo primera con el 31,6% de intención de voto, mientras que el partido de Santiago Abascal alcanza el 18,4%. Ese escenario refuerza las posibilidades del bloque de derecha, aunque también deja al PP ante la perspectiva de necesitar el apoyo de Vox para poder formar gobierno.




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