Desde la Casa Blanca sostienen que el fin de esta campaña marítima es hacer cumplir las sanciones internacionales y limitar las exportaciones de petróleo que, según la administración de Donald Trump, financian actividades ilícitas y socavan la estabilidad regional.
Esta semana, Estados Unidos incautó dos petroleros que intentaron desafiar el bloqueo naval sobre Venezuela: el Bella 1, registrado bajo bandera rusa, fue interceptado tras dos semanas de persecución en el Atlántico, mientras el M/T Sophia fue capturado en el Mar Caribe sin incidentes.
En el caso del Bella 1, el buque viajaba desde Irán a Venezuela, pero regresó al Atlántico después de intentar evadir el bloqueo estadounidense. Sobre esta operación también trascendió un video desclasificado.
Según publicó el medio The Guardian, en las horas previas a la operación, se observaron múltiples vuelos de vigilancia sobre el buque, incluidos aviones de bases estadounidenses en Islandia y aviones del Reino Unido, capaces de detectar submarinos.
Al menos 16 buques sancionados intentaron eludir el cerco naval desde diciembre.

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