El ministro encabezó la caravana para llevar alimentos e insumos médicos a La Paz y El Alto, las ciudades más afectadas por las protestas, conformada por unos 150 vehículos oficiales, entre camiones, colectivos y tractores para limpiar la ruta sembrada de piedras, bloques de cemento, troncos y tierra.
En varios tramos, los manifestantes, sobre todo los campesinos aimaras, intentaron rechazar el avance del convoy haciendo detonar cargas de dinamita y lanzando piedras con hondas contra los vehículos, destrozando los vidrios de varios de ellos, según dieron cuenta todos los medios de comunicación bolivianos.
En tanto, y mientras los manifestantes piden también la renuncia del presidente Paz, se registraron también actos de vandalismo. Pasado el mediodía, quemaron un vehículo de transporte de pasajeros que estaba vacío; además, otro grupo saqueó las oficinas de la entidad estatal Vías Bolivia en las afueras de El Alto e incendió el edificio en la carretera.
Las protestas contra el gobierno y sus medidas de ajuste, con bloqueos de rutas que en los últimos días se extendieron a regiones como Cochabamba, Santa Cruz, Potosí y Chuquisaca, son alentadas por campesinos aimaras del Altiplano, la Central Obrera Boliviana (COB) y seguidores del exmandatario Evo Morales.

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