«No ha habido ni un solo momento desde aquella noche en el que no haya sentido dolor. Me duele el cuerpo. Me duelen los brazos. Me duelen las manos. Me duele la garganta. Todavía me cuesta hablar«, expresó Pike a través de un mensaje dictado a sus abogados.
Pike se había mentalizado para esperar su muerte aquella noche, pero en vez despertó horas más tarde «sola en un hospital, confundida y dolorida».
«No sé por qué sobreviví aquella noche ni qué vendrá después. Algunos días me cuesta más encontrar esperanza que otros«, señaló.
«Desde esa noche he estado mayormente aislada en el pabellón médico de la prisión, alejada de otras personas y del contacto humano que tanto significaba para mí», describió la mujer, que está en la cárcel desde el crimen perpetrado en 1995.
«Ese aislamiento provoca su propio tipo de dolor. Pasé 28 años en confinamiento solitario y mucho de lo que estoy experimentando hoy es una repetición de esa situación«, clamó.
A partir de la fallida ejecución con pentobarbital los abogados de Pike apelaron una vez más a la intervención del gobernador de Tennessee, Bill Lee, para que le perdone la vida a la mujer y conmute la pena a una cadena perpetua.
Por el momento el Gobernador republicano suspendió todas las ejecuciones en el Estado de Tennessee y ordenó una investigación específicamente sobre el caso de Pike, pero no se descarta que haya una nueva fecha para su muerte programada.

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