29 de agosto de 2026

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Impulsan un proyecto para que se regule la habilitación de la sepultura conjunta de los animales de compañía con sus dueños

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Un legislador cordobés presentó un proyecto de ley destinado a establecer un marco sanitario para que se regule la habilitación conjunta de la sepultura de los animales de compañía con sus dueños en la provincia de Córdoba.

La iniciativa presentada en la legislatura provincial propone fijar estándares mínimos de salubridad y protección ambiental para aquellas localidades que opten por habilitar esta modalidad en sus cementerios.

“Los animales de compañía dejaron de ser considerados como bienes y hoy ocupan un lugar central en la vida afectiva de muchas familias. El Estado tiene que poder dar una respuesta razonable a esa realidad”, sostuvo Oscar Agost Carreño, impulsor de la medida.

La propuesta del legislador del PRO busca que personas y mascotas puedan ser sepultadas juntas en Córdoba. “Es un tema que es novedoso. Sería bueno que Córdoba tenga una primera ley al respecto. Lo tratamos en una primera comisión informativa y ahora falta despacharlo”, contó Agost Carreño en una nota realizada por La Voz.

La propuesta del legislador cordobés ya comenzó a tratarse en comisión en la Legislatura provincial y volvió a ponerse en agenda el pasado jueves, cuando la comisión de Asuntos Municipales y Comunales abordó el proyecto.

Según se informó, la iniciativa no crea un derecho automático a ser enterrado junto con una mascota ni modifica las reglas de funcionamiento de los cementerios. El objetivo es establecer un piso sanitario común para toda la provincia en caso de que un municipio o comuna decida autorizar esta práctica.

El proyecto define al animal de compañía a “todo animal vertebrado que conviva habitualmente con una persona en el ámbito familiar y que no esté destinado a fines productivos, laborales o alimentarios”.

Quedan fuera de esta regulación las especies protegidas por la normativa provincial o nacional, las que estén en peligro de extinción y la fauna silvestre sometida a regímenes especiales.

Según anticipó Agost Carreño, la habilitación quedaría en manos de los distintos municipios y comunas, de acuerdo con sus propias normas.

«La Provincia no administraría los cementerios ni establecería concesiones, registros o tasas. Su función sería fijar las condiciones sanitarias generales que deberían cumplirse cuando una jurisdicción habilite la práctica», informó el legislador cordobés.

La iniciativa no crea un derecho automático a ser enterrado junto con una mascota ni modifica las reglas de funcionamiento de los cementerios. Foto ilustrativa generada XAI

Entre los requisitos mínimos previstos que impulsa el proyecto provincial aparecen el certificado veterinario de defunción del animal, la verificación de que no existan riesgos sanitarios, el cumplimiento de estándares de higiene, impermeabilización y profundidad y la obligación de evitar la afectación de las napas, el suelo y las condiciones ambientales.

El proyecto contempla que la inhumación pueda realizarse en un mismo nicho o fosa, aunque la reglamentación sanitaria provincial podría establecer condiciones específicas.

“Se podría determinar que en algunos casos se sepulten las cenizas como en San Pablo, por ejemplo. Todo tiene que ver con la posibilidad o no de contaminar las napas de agua según la zona. Los criterios técnicos no van a ser los mismos en las sierras o en el campo. Dependerá de la legislación y apertura que presente cada lugar”, indicó Agost Carreño.

Un registro de la cantidad de animales que hay en las casas cordobesas es una muestra del impacto que podría generar la nueva ley. Según una estimación publicada por el Ente Bio Córdoba, hace poco más de un año, en la ciudad de Córdoba hay unos 662.000 animales domésticos, entre callejeros y los que están en casas: 463.400 son perros y 198.600 gatos.

En promedio, hay un animal cada tres personas en la capital cordobesa.

La idea que es tendencia en distintas partes del mundo

Lo cierto es que la propuesta del legislador cordobés está siendo tendencia en varios puntos del planeta. En Milán, Nueva York, Quebec y San Pablo, hay experiencias que van en ese sentido; y hoy por hoy, en Estados Unidos y en Uruguay se está debatiendo el tema.

“El vínculo que muchas personas construyen con sus animales es una realidad que no se puede desconocer, pero cualquier respuesta normativa tiene que darse con prudencia, cuidando la salud de la población y el ambiente”, señaló el legislador cordobés.

Una de las ciudades precursoras de esta propuesta fue Milán, en Italia, quien se transformó en punta de lanza: mascotas y humanos, unidos incluso en la eternidad, proponen.

Esa transformación cultural genera nuevas demandas sociales sobre qué hacer con sus restos después de la muerte. Compartir el lugar de inhumación como expresión simbólica de ese lazo entre cuidador y mascota, surge entonces como posibilidad.

En mayo de este año, Felipe Schipani, del Partido Colorado de Uruguay, presentó el proyecto de ley para habilitar, bajo determinadas condiciones, la sepultura conjunta de las personas fallecidas con sus mascotas.

El proyecto de ley presentado en Uruguay propone que la sepultura conjunta requerirá una “manifestación expresa”, aunque también podrían solicitarla los herederos o los familiares directos.

Siempre debe existir una “prueba razonable del vínculo afectivo especial con el animal” y no debe mediar una “oposición fundada de otros legitimados”, cerraron.


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