Por su parte, la consultora PxQ estimó una inflación de 2,3% para mayo, lo que representaría la segunda baja consecutiva en el ritmo de variación de los precios luego de diez meses de aceleración ininterrumpida. Además, proyectó una inflación acumulada de 14,9% entre enero y mayo y una variación anual de 33,4%.
En tanto, el relevamiento de precios de C&T para el Gran Buenos Aires presentó un incremento mensual de 2,2% en mayo, el menor desde octubre del año pasado. No obstante, de verificarse esta variación en los datos oficiales, el alza interanual del IPC sería del 33,3%, incrementándose respecto del 32,4% de abril, dada la menor inflación registrada un año atrás.
Inflación en alimentos
Más allá de la desaceleración general, los alimentos continuaron mostrando aumentos relevantes y mantuvieron un peso determinante sobre el índice. La medición de Libertad y Progreso ubicó el rubro «Alimentos y bebidas no alcohólicas» registró una suba de 3,3% mensual y aportó 0,8 puntos porcentuales al resultado general, convirtiéndose nuevamente en el componente de mayor incidencia.
La medición de PxQ también identificó a «Alimentos y bebidas no alcohólicas» como uno de los principales motores de la inflación de mayo junto con «Vivienda», «Transporte» y «Salud». En conjunto, estas cuatro divisiones explicaron alrededor del 70% de la variación total del índice.
Entre los productos que más incidieron sobre los precios durante el mes se destacaron el tomate, las comidas fuera del hogar, el boleto de colectivo en el Gran Buenos Aires y los alquileres. En sentido contrario, se registraron bajas en distintos cortes de carne vacuna y en algunas frutas cítricas.
«Alimentos y bebidas no alcohólicas» aumentó 2,7% mensual, según C&T, acelerándose significativamente respecto de abril pero con mucha heterogeneidad en sus componentes. Verduras, un componente estacional, trepó 27%. Los panificados también ganaron dinamismo pero subiendo en torno a 2,5%. Por el contrario, la carne se volvió a moderar y aumentó 1%.
Desde Libertad y Progreso atribuyeron la desaceleración a la estabilidad cambiaria y al endurecimiento monetario implementado por el Banco Central. “El IPC de mayo estaría dando alrededor de 2,1%, retornando al sendero de la desinflación. Luego de varios meses complicados, la demanda de pesos se normalizó parcialmente y el apretón monetario del BCRA empieza a surtir efecto”, señaló Iván Cachanosky, economista jefe de la fundación.
No obstante, desde la entidad advirtieron sobre posibles riesgos para los próximos meses vinculados al escenario energético internacional y al impacto local de la reducción de subsidios.
Las estimaciones privadas coinciden en que la inflación se mantiene en una trayectoria descendente aunque la desaceleración no es homogénea, ya que alimentos, transporte, salud y servicios regulados continúan concentrando buena parte de las presiones sobre los precios.



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