La central nuclear de Bushehr, en el sur de Irán, fue atacada este viernes por tercera vez en menos de dos semanas en una operación conjunta atribuida a Israel y Estados Unidos.
El director general del Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA), Rafael Grossi, expresó preocupación por la proximidad de actividades militares al sitio nuclear y advirtió sobre el riesgo de un accidente radiológico de gran magnitud si el reactor resultara dañado. Grossi reiteró su llamado a ejercer la máxima contención militar en la zona para reducir la posibilidad de una catástrofe nuclear.
La administración Trump ofreció a Irán un plan de alto el fuego de 15 puntos, con Pakistán como intermediario. Irán niega la existencia de negociaciones, mientras mantiene el control del estrecho de Ormuz, lo que ha elevado los precios del combustible y alterado la economía global.
El secretario de Estado, Marco Rubio, declaró tras una reunión con los ministros de Asuntos Exteriores del G7 en Francia, que Estados Unidos “puede lograr todos sus objetivos sin tropas terrestres”.
Respecto a los nuevos despliegues en Medio Oriente, subrayó: “Siempre estaremos preparados para darle al presidente (Donald Trump) la máxima flexibilidad y la máxima oportunidad para adaptarse a las contingencias que puedan surgir”.
A su vez, en referencia a la respuesta oficial iraní sobre un diálogo en busca de paz en la región sumó: “Todavía no la hemos recibido”. El jefe de la diplomacia estadounidense detalló que ha habido un intercambio de mensajes e indicios sobre una disposición a hablar de ciertos temas por parte del régimen iraní.
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