6 de mayo de 2026

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La advertencia de Myriam Bregman tras la aprobación de la Reforma Laboral en Diputados: "Esta pelea recién empieza"

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Sin embargo, los sectores combativos se colaron por todos los poros y lograron expresarse. Ahora nos queda la batalla más difícil: el Senado. La pelea para impedir que esta ley prospere. No es fácil, lo sabemos, pero vamos a seguir dando pelea.

Cuando participé del debate presidencial en las últimas elecciones, aproveché parte de mi tiempo para denunciar esta reforma laboral y explicar por qué lo que proponía Milei no iba a traer derechos para quienes no los tienen, sino que iba a quitarles derechos a quienes aún conservan alguno. Otros, en cambio, aprovecharon esos debates para hacer chistes. Esperamos que hoy, al momento de votar, actúen en consecuencia. Porque los debates deben servir para denunciar aquello que afecta al pueblo; de lo contrario, todo se convierte en un fraude.

Aquí escuchamos cosas insólitas. Un diputado llegó a decir que el programa de Milei había fracasado, que era un fracaso, y aun así anunció que iba a votar a favor. Hemos oído discursos llorosos que no conmueven, que suenan falsos.

Y mientras tanto, en el interior del país hubo pronunciamientos enormes: en Córdoba, Tucumán, Neuquén, Rosario, Jujuy. A pesar de cómo se convocó el paro, la clase trabajadora se expresó y paró todo lo que pudo. Porque acá se habla del diputado que responde a tal gobernador, del senador que responde a tal gobernador, pero deberían responder a quienes los votaron. Y quienes los votaron hoy dieron un mensaje muy claro.

Quiero señalar también algo grave: la burla de diputadas de La Libertad Avanza cuando otra legisladora mencionó los derechos de las mujeres trabajadoras. Esta reforma nos perjudica especialmente a las mujeres. El llamado “banco de horas” elimina una jornada laboral precisa. Y cuando el 76% de las tareas de cuidado recaen sobre nosotras —el cuidado de niños y niñas, de adultos mayores—, ¿qué ocurre si no tenés un horario fijo? ¿Qué pasa si te cambian la jornada el mismo día en que tu madre, que te ayuda a retirar a tus hijos del jardín, también tiene cambios? No les importa. Se ríen.

¿Qué pasa con las vacaciones fragmentadas? ¿Qué pasa con el llamado “salario dinámico”? Suena lindo, pero ¿dinámico para quién? Si un mes cobrás una cosa y al siguiente otra, ¿cómo organizás tu economía familiar? ¿Cómo se para la olla?

Además, avanzan contra las trabajadoras de casas particulares, quitando el preaviso y precarizando aún más una actividad ya castigada. Ya nos quitaron la moratoria previsional que permitía a muchas mujeres acceder a una jubilación mínima. Ahora agregan esto. Las mujeres estamos siendo especialmente perjudicadas.

¿Podrán aprobar esta ley hoy? Tal vez. Falta el Senado. Y tenemos que construir una gran batalla allí. No pierdo las esperanzas: cuanto más se conoce esta ley, más desprestigiada queda.

Recuerden lo que ocurrió en 2017 con la reforma previsional de Macri: aprobaron la ley, pero pagaron un enorme costo político y social. Incluso aprobar una ley es apenas la primera parte; luego hay que aplicarla. ¿En qué país la van a aplicar? En uno donde los alimentos no paran de aumentar, donde la inflación no está controlada, donde la carne se ha disparado, donde cierran empresas y crece la precarización.

Les prometieron a quienes no tenían derechos que esta ley se los iba a otorgar. Es una ilusión. Y el propio Milei, si ganó las elecciones, está atado a un escenario internacional incierto, con aliados cuyo prestigio también se erosiona.

Señor presidente, si intentan aplicar esta ley, nos van a encontrar en cada lugar de trabajo, en cada lugar de estudio, en cada barrio. Como ahora, con cacerolazos y movilizaciones. No vamos a bajar los brazos. Creemos que en este momento corresponde ni un paso atrás.

A pesar de las dirigencias que intentaron que el paro pasara desapercibido, la clase trabajadora fue contundente. Y en esa fuerza nos vamos a apoyar para seguir enfrentando todo el plan de Milei.

Muchas gracias, señor presidente».

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