Ese tipo de programaciones dificulta la llegada de socios y abonados a los estadios y refuerza la sensación de un torneo acelerado, condicionado por el calendario internacional y por la necesidad de llegar a junio con el certamen finalizado.
Las quejas no tardaron en multiplicarse en redes sociales. “¿Sabrán en AFA que la gente labura de 9 a 18hs en general? Cómo ponés un Racing–Rosario Central a las 18hs o un Racing–IRM a las 17.15hs. No piensan en el hincha”, escribió Lautaro Vitulli en un comentario a la publicación del fixture de la Liga Profesional en X.
Otro usuario reclamó un rechazo generalizado: “La primera fecha tiene que haber un repudio generalizado en todas la cancha. Basta del atropello al hincha y socio de los clubes argentinos. Los hinchas del fútbol argentino también somos laburantes”. El enojo se potencia al observar que el jueves 22 habrá cinco partidos —uno a las 17, dos a las 20 y dos a las 22.15— y el viernes 23 otros cuatro, entre ellos San Lorenzo–Lanús a las 17.45 en el Bajo Flores.
chiqui tapia
Un torneo bajo la lupa de la conducción
El apuro en la organización convive, además, con un contexto institucional delicado. Tras la coronación de Rosario Central el 20 de noviembre, la conducción del fútbol argentino quedó envuelta en investigaciones judiciales y denuncias públicas que tienen como principales señalados al presidente de la AFA, Claudio “Chiqui” Tapia, y a su tesorero, Pablo Toviggino.
Las causas, aún en etapa de investigación, incluyen presuntas irregularidades vinculadas al manejo de fondos, retención de aportes, contratos comerciales y posibles maniobras de lavado de dinero. Las medidas judiciales alcanzaron tanto a la sede de la AFA como a distintos actores del ecosistema del fútbol local, en un momento especialmente sensible por la condición de campeón del mundo y la cercanía del próximo Mundial.
En ese marco, el Apertura 2026 parece jugarse mucho más que dentro de la cancha. La reiteración de decisiones que priorizan la lógica televisiva, la falta de criterios claros para asignar días y horarios y un calendario comprimido que vuelve secundaria la experiencia del hincha vuelven a poner bajo la lupa a la dirigencia del fútbol argentino. El torneo que antecede a la defensa del título mundial aparece así menos como una excepción y más como la confirmación de un modelo en el que el negocio marca el ritmo y el hincha queda relegado a adaptarse.


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