Sin embargo, también fue crítico del accionar rival: “Ya habíamos visto con Nigeria que, cada vez que se sacaban toallas, los auxiliares solían ir detrás de ellos a recogerlas. No sé por qué lo hicieron, pero creo que no fue juego limpio, al menos no por su parte”.
senegal marruecos 2
El propio Diouf dejó en claro que su prioridad era cuidar a su compañero: “Después de eso, intenté asegurarme de que Doudou estuviera en las mejores condiciones posibles, porque necesitamos a jugadores como él concentrados al 100% en el campo”. El diario senegalés SeneWeb resumió la escena con una frase elocuente al señalar que la toalla de Mendy se había convertido en “el objeto de deseo de todos”, obligando al suplente a vigilarla durante varios minutos.
Tras la consagración, Diouf también se permitió expresar la emoción del grupo: “Mucho orgullo, muchísima felicidad. Es difícil expresar con palabras lo que estamos viviendo ahora mismo porque no tenemos suficiente perspectiva”. Su testimonio reflejó el espíritu de un equipo que encontró héroes incluso en los detalles más insólitos de una final que quedará para la historia.


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