«Si los motores del consumo privado siguen apagados -salario real, puestos de trabajo, transferencias del Sector Público y crédito- y la rentabilidad esperada, uno de los principales impulsores de la inversión, tampoco reacciona, será difícil alcanzar una recuperación sostenida», conluye el informe que da cuenta de que el desarrollo a dos velocidades no alcanza para compensar el derrumbe generalizado de la economía: «En 2026, la producción minera trepó 6%, pero la economía en general acumuló una de las cuatro mayores caídas de los últimos treinta años».
Y sentencia: «Evidentemente, ya no alcanza con un sector de enclave para impulsar el total: una economía que no crece no puede tener una macro en equilibrio.
Derrumbe de la economía
A pesar de la recuperación de los salarios formales durante agosto (+1%, según los datos de INDEC), el crédito en pesos se contrajo 0,5% en términos reales entre julio y septiembre, fuertemente explicado por el deterioro de familias (-2%) en un contexto de estancamiento del financiamiento a empresas (+0%) y avance de los préstamos hipotecarios (+2%). En igual sentido el gasto primario del Estado Nacional se ubicó en septiembre 0,5% por encima del promedio enero-agosto, por lo que tampoco habría aportado un gran impulso a la demanda privada. Como muestra preliminar, las ventas minoristas se redujeron 1,2% según la Cámara Argentina de la Mediana Empresa (CAME), acumulando su cuarta baja al hilo y cediendo más de 7% desde junio.
Por el lado de la oferta, la producción automotriz se contrajo 3,6% en septiembre según la Asociación de Fabricantes Automotores (ADEFA), la de acero crudo 4% (según Acero Argentino) y el Índice Construya, que elabora el grupo homónimo, 0,6%. Por último, la faena de ganado retrocedió 0,5%, según la Secretaría de Agricultura, Ganadería y Pesca. En contraste, vale notar que la producción metalúrgica creció 2,6% durante el mes pasado según la Asociación de la Industria Metalúrgica (ADIMRA) y el consumo local de cemento portland casi 10% según su Asociación de Fabricantes (AFCP). De este modo, si bien no podemos afirmar que hubo una nueva baja en septiembre, los indicadores adelantados tampoco permiten intuir que la economía haya rebotado y que la caída de julio y agosto se haya achicado.
En consecuencia, no solo la dinámica de la economía real de 2026 entre enero y agosto fue de las peores de los últimos treinta años, sino que además la recuperación inmediata sería más lenta que en las anteriores contracciones.
Informe completo:


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