En contrapartida, el comportamiento del petróleo crudo y el gas ayudó a moderar el resultado general. Ese rubro presentó una incidencia negativa de 0,56 puntos porcentuales, convirtiéndose en el principal factor que evitó que la inflación mayorista registrara un incremento superior durante el sexto mes del año.
El informe oficial también incluyó la evolución del Índice de Precios Internos Básicos al por Mayor (IPIB), que excluye el efecto de los impuestos. Este indicador mostró exactamente la misma variación mensual que el IPIM, con un aumento del 1,1%.
En este caso, los productos nacionales también crecieron 1,1%, mientras que los bienes importados aumentaron 2,2%. Desde el organismo señalaron que la evolución estuvo influenciada tanto por el comportamiento de los precios internacionales como por la dinámica de los costos internos que enfrentan las empresas.
Otro de los indicadores difundidos fue el Índice de Precios Básicos del Productor (IPP), que mide exclusivamente la producción local y excluye las mercaderías importadas. Durante junio registró una suba del 1,1%, aunque con diferencias importantes entre los distintos sectores. Mientras los productos primarios evidenciaron una baja del 0,6%, los productos manufacturados y la energía eléctrica avanzaron 1,8%, compensando la caída observada en las materias primas y permitiendo que el indicador cerrara nuevamente con variación positiva.
Los datos publicados por el INDEC reflejan una tendencia que comenzó a observarse durante los últimos meses, con una moderación gradual de los precios mayoristas luego de los fuertes incrementos registrados anteriormente. Este indicador suele ser seguido de cerca tanto por analistas económicos como por empresas, debido a que anticipa parte de la evolución futura de los costos de producción y, potencialmente, de los precios que terminan pagando los consumidores.

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