La luz entra por las ventanas y se posa sobre un crucifijo colgado en la pared. Hay pocos muebles en la habitación. León XIV pidió un lugar austero, sin lujos, para descansar durante su visita a la Argentina y dormirá en el mismo cuarto que ocupó Juan Pablo II en sus viajes de 1982 y 1987, aunque con algunas remodelaciones, en la Nunciatura Apostólica.
Hay algo poderoso en esa coincidencia. Dos Papas, separados por casi cuatro décadas, pero unidos por la sencillez y cercanía con la gente. Pasaron 39 años desde la última visita de un Papa a la Argentina. En ese tiempo, la Iglesia tuvo otros dos jefes, Benedicto XVI y Francisco, quien nació en Flores y conoció las heridas y esperanzas del pueblo, pero nunca volvió a pisar su tierra como Pontífice.
Ahora, León XIV llegará para retomar un vínculo que atravesó generaciones y que tiene en la memoria colectiva imágenes imborrables, como las de Juan Pablo II en 1982, cuando el país estaba golpeado por la guerra de Malvinas y sin democracia. La visita será del 8 al 11 de noviembre y cada parada contará una parte de esa historia. Habrá discursos, mensajes, recorridas en papamóvil, pero, sobre todo, habrá miles de personas que esperarán horas para verlo, escucharlo y guardar ese recuerdo para siempre.
Clarín te cuenta en detalle la agenda que excede el protocolo y que atraviesa de cierto modo a todos los argentinos, que después de tantos años, vuelven a encontrarse cara a cara con un Papa.
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