28 de octubre de 2026

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Lula da Silva cumple 81 años: una vida de lucha política, adversidades y regreso al poder

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Poco después participó de la fundación del Partido de los Trabajadores, una fuerza que reunió a sindicalistas, militantes sociales, intelectuales y sectores de izquierda.

Tras varios años de militancia política e intentos electorales fallidos, llegó a la Presidencia el 1 de enero de 2003 y gobernó durante dos mandatos consecutivos hasta 2010. Sus gobiernos estuvieron asociados a políticas orientadas a reducir la pobreza y ampliar el acceso a la alimentación y los ingresos, además de otorgar a Brasil una mayor proyección internacional.

En 2011, Lula enfrentó un cáncer de laringe, del que logró recuperarse tras someterse a quimioterapia. En 2017 perdió a su esposa, Marisa Letícia, compañera de más de cuatro décadas y una figura clave tanto en su vida política como familiar. Lejos de la escena pública, esos años estuvieron atravesados por desafíos personales que marcaron profundamente su historia antes de la persecusión judicial que lo llevaría a prisión.

Lula junto a su esposa, Marisa Letícia, durante su lucha contra el cáncer de laringe.

Lula junto a su esposa, Marisa Letícia, durante su lucha contra el cáncer de laringe.

En 2018 fue encarcelado tras ser condenado en causas vinculadas con la operación Lava Jato, en el marco de un proceso judicial irregular. Permaneció detenido durante 580 días, hasta recuperar la libertad en noviembre de 2019. Dos años después, el Supremo Tribunal Federal anuló sus condenas por cuestiones de jurisdicción y reconoció la parcialidad del entonces juez Sérgio Moro en uno de los procesos, lo que le permitió recuperar sus derechos políticos.

Durante su encarcelamiento también sufrió la muerte de su hermano Genival Inácio da Silva, conocido como «Vavá», y denunció que no pudo despedirse de él a tiempo debido a las trabas impuestas por la Justicia. Apenas un mes más tarde también perdió a su nieto Arthur, de siete años, víctima de una meningitis, un doloroso episodio para el que obtuvo una autorización excepcional que le permitió asistir al funeral bajo custodia policial. Fue en ese contexto, donde conoció y afianzó su relación con Rosângela da Silva, conocida como «Janja», con quien mantuvo un vínculo a través de visitas y cartas durante su detención.

En una vida atravesada por la lucha, la pérdida y la resiliencia, 2022 le reservó un nuevo capítulo. Lula volvió a competir por la Presidencia y derrotó a Jair Bolsonaro en segunda vuelta. Ese mismo año se casó con Janja. Desde entonces, encabeza su tercer mandato al frente de Brasil, decidido a dejar una nueva marca en la historia política del país.

La rutina física que mantiene a los 81 años

Además de su actividad política, Lula también comparte en sus redes sociales imágenes de su rutina de entrenamiento, que combina caminatas, ejercicios aeróbicos y musculación, una práctica que mantiene de manera regular.

Durante las campañas electorales, esas publicaciones funcionaron como una respuesta a quienes cuestionaban su edad y su estado físico. Sin embargo, el rasgo distintivo de su trayectoria parece estar menos ligado a la vitalidad personal que a su capacidad para mantenerse vigente en la vida política después de décadas de actividad, derrotas y momentos de adversidad.

Una historia que sigue abierta

A los 81 años, Lula da Silva enfrenta su cuarto mandato presidencial tras protagonizar una remontada histórica en el balotaje frente a Flávio Bolsonaro.

Después de atravesar la persecución durante la dictadura militar, las causas judiciales y distintos golpes personales, el líder del Partido de los Trabajadores volvió a la cima de la política brasileña y sigue dando batalla.

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