Para hacer frente al escenario miles de trabajadores locales se dan a la tarea de recoger el sargazo con palas y baldes, pero cada día llegan más bancos de algas que el mar deposita en la orilla.
En trabajo es insalubre y el beneficio es escaso, pero dejar las algas en la playa sólo contribuye a la disminución de biodiversidad en el mar porque bloquean la luz solar en el agua.
El Estado de Quintana Roo dedica U$S2000 millones al año, el 11% de su PBI, al retiro de sargazo.
Algunas de las causas para este fenómeno son el aumento de las temperaturas mínimas, las corrientes marinas, la calidad de nutrientes en el suelo y las largas jornadas con luz solar.
Todo favorece a una situación drástica para el turismo en uno de los destinos más famosos de México.
«Siendo Quintana Roo un estado que vende playas, mar azul y actividades acuáticas nadie quiere el sargazo, es una afectación«, señaló Carlos Solís, proveedor local de servicios turísticos.
Para junio de 2026 el 92,5% de las playas de Quintana Roo registraban un nivel «excesivo» de sargazo, lo que llevó a la gobernadora Mara Lezama a declarar una alerta roja.

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