Su primer gran salto a la notoriedad pública ocurrió en 1963, cuando trabajó como “conejita” encubierta en un club Playboy de Nueva York para realizar un artículo de investigación. La nota, titulada “A Bunny’s Tale”, expuso la explotación laboral, el acoso y las precarias condiciones que enfrentaban las trabajadoras del lugar.
En 1972 cofundó Ms. Magazine, la primera revista feminista nacional editada íntegramente por mujeres. La publicación rompió con los esquemas editoriales de la época al abordar temas como la violencia doméstica, el acoso sexual laboral, la brecha salarial y la autonomía reproductiva.
En su primer número de prueba, publicó un manifiesto firmado por 53 mujeres prominentes, incluida la propia Steinem, donde confesaban haber abortado cuando el procedimiento aún era ilegal en Estados Unidos, marcando un hito previo al fallo Roe v. Wade.
Una vida dedicada a la acción feminista
Steinem no limitó su impacto a las páginas de las revistas. Convencida de que la transformación requería presencia en las esferas de poder, cofundó en 1971 el National Women’s Political Caucus (Caucus Político Nacional de Mujeres) junto a líderes como Bella Abzug, Shirley Chisholm y Betty Friedan. La organización buscaba impulsar la participación femenina en cargos públicos, judiciales y legislativos.
Además, impulsó la Ms. Foundation for Women, el Women’s Media Center y diversas iniciativas enfocadas en combatir la discriminación racial y de género. A diferencia de otros sectores de la época, Steinem abogó tempranamente por un feminismo interseccional que incluyera las demandas de las mujeres afroamericanas, indígenas y de la comunidad LGBTQ+.
Reconocimientos y un legado permanente
A lo largo de su carrera publicó múltiples libros fundamentales, entre ellos sus memorias Mi vida en la carretera (My Life on the Road, 2015). Su labor fue honrada mundialmente: en 2013, el presidente Barack Obama le otorgó la Medalla Presidencial de la Libertad, la máxima distinción civil de Estados Unidos, mientras que en 2021 recibió el Premio Princesa de Asturias de Comunicación y Humanidades.
Fiel a su visión, Steinem definió el feminismo no como una lucha corporativa sino humanista: «El feminismo nunca ha tratado de conseguir un trabajo para una mujer. Se trata de hacer la vida más justa para las mujeres en todas partes. No se trata de quedarse con un pedazo del pastel existente; hay demasiadas de nosotras para eso. Se trata de hornear un pastel nuevo”.



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